10 razones para visitar Japón en tu luna de miel

Japón lo tiene todo. Es un universo de contrastes. En sus grandes metrópolis, el ajetreo, la diversidad y la exhuberancia son dignas de películas futuristas. Maravillas que estallan en luces, colores y tecnología a la última. Como contrapunto, tanto en sus núcleos urbanos como en la inmensidad de sus zonas rurales, el espíritu vuela en sus embriagadores parajes naturales y templos sagrados. Japón es frenesí y quietud en un mismo frasco de sensaciones; es introspección, luminiscencia, sociabilidad y retiro. ¿Por qué celebrar una luna de miel en “el país del Sol naciente”? ¿Y por qué no? Gracias a la Oficina Nacional del Turismo de Japón, os ofrecemos 10 razones de peso para rendirse a sus seductores encantos. 

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Mt. Fuji Chureito Peace Pagoda, Sengen Park – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Ginzan Onsen, YamagataFoto – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

1. Oferta de ocio insuperable

El Área del Gran Tokio es la zona metropolitana más grande del mundo. Ello implica que en su seno convivan arte, tecnología, visitas, entretenimiento y un sinfín de aventuras fruto de las excelencias del nuevo siglo, que alcanzan su cenit en Japón.

Las compras son obligatorias y se disgregan en centros comerciales espectaculares, con numerosas plantas. Akihabara es una de sus zonas comerciales más importantes de Tokio, sobre todo para los amantes de la tecnología y el anime. Si te interesan estos sectores, dispones de guías disfrazadas que te introducirán de lleno en este universo de chispas y colores puramente japonés.

Asimismo, este ajetreo de la ciudad se observa perfectamente en el famoso Shibuya Crossing, también  de Tokio, un cruce de caminos urbanos atestado de pasos de cebra. En mitad de la capital, los semáforos de este extraordinario hervidero de peatones encienden sus luces verdes de manera simultánea, provocando un maravilloso caos de personas (cientos de miles cada día) que cruzan en todas direcciones. La especialidad del lugar, a la altura de Times Square en Nueva York, le ha permitido aparecer en videojuegos y películas como Lost in TranslationResident Evil: Ultratumba y A todo gas: Tokyo Race. No obstante, Kanagawa, Osaka o Nagoya son otras ciudades con una oferta similar, entre muchas de las grandes urbes que forman parte del país. No te vas a aburrir en tu luna de miel.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Shibuya, Tokio – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Kawaiimonstercafe, Tokyo – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Tsukiji Fish Market, Tokyo – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

2. Un nuevo concepto de noche

Por la noche, Japón se viste con la pirotecnia más psicodélica. Abundan los karaokes, las discotecas de diseño, los festivales y los centros más vanguardistas para tomar copas. Los izakaya son perfectos para adentrarse en la vida nocturna típicamente japonesa. Estos bares/restaurantes son centros de reunión que los japoneses utilizan para sesiones de afterwork con comida y bebida. Aunque muchos de estos lugares disponen de mesas y sillas, versión que se ha copiado en numerosos países occidentales, el típico izakaya incluye un suelo de tatami y los platos se comparten entre todos los comensales.

También puedes disfrutar de excursiones nocturnas. Para las parejas que quieren una cena especial de luna de miel, Tokio es la ciudad que ha conseguido más estrellas de Michelin en el mundo.

Todas estas delicatessen urbanitas culminan en los mejores hoteles de la ciudad, algunos más contemporáneos, con lo último en comodidades, y otros acordes al estilo japonés de siempre, tipo ryokan.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Tokyo Tower, Tokio – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Izakaya – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Karaoke
Karaoke – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Ryokan (Japanese style accommodation) – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

3. Experiencia tecnológica

Japón es el principal centro tecnológico del mundo. Los servicios que ofrecen son los más adelantados del planeta y muchas de sus innovaciones son líderes en los sectores a los que están adscritos. ¿No has escuchado hablar del tren bala? Es una forma excelente de viajar rápido y seguro por todo Japón. Asimismo, el robot humanoide ASIMO o Otonaroid y Kodomoroid son algunas de sus aportaciones, por poner un ejemplo de indudable valor para el futuro. De hecho, muchos de los centros de investigación han abierto exposiciones al gran público, la mayoría gratuitas, para conocer de primera mano los avances que van a formar parte de su mundo en los próximos años. Estos espacios están diseñados como museos donde turistas descubren las mieles de la tecnología punta de una forma entretenida y, en cierto modo, artística. En Japón, el gusto por el exceso no elimina la poderosa sensibilidad nipona que se aleja del mero artificio. Aprende y disfruta con tu pareja, porque hay viajes que van más allá del relax.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
JR Kyushu Bullet train – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

4. Gastronomía de referencia internacional

La comida japonesa es uno de los sabores que reinan entre los grandes festivales culinarios del planeta. Su cocina es un misterio para los occidentales y, a la vez, un atractivo irrefrenable. Por eso, es un placer disfrutar de la sutileza de sus platos, del refinamiento de cada textura y de la aventura que supone cada inmersión en tan vasta y variada gastronomía.

Aunque el ramen, el suhsi y las tempuras están muy extendidos, todo ello supone la punta del iceberg de un universo impresionante de sabores. Por regiones, encontramos especialidades originales. La inmensidad de Tokio permite albergar lo mejor del país, aunque Japón está lleno de ciudades, pueblos y rincones perdidos con auténticas obras de arte culinarias.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Temarizushi – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Sashimi – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Ramen – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Sukiyaki – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

5. Templos: enclaves sagrados donde late el espíritu japonés

Además de luces y colores, Japón es un remanso de paz y tranquilidad. El tinte sagrado que cubre el país es el principal responsable de este canto al espíritu, representado físicamente en los numerosos templos que se levantan sobre el terreno. Se ubican en ambientes rurales y en grandes ciudades como Tokio y Osaka, y poseen la elegancia y sobriedad del carácter sagrado japonés.

El sintoísmo y el budismo son las religiones que sustentan estos templos y santuarios. La primera es la creencia indígena que permanece fuertemente arraigada en la sociedad nipona. La segunda llegó en el siglo VI y acompaña al sintoísmo en la aventura espiritual del país, regalando las mejores y más trabajadas imágenes. El objetivo de estos lugares es la iluminación del interior de las personas para influir fuertemente en la vida de las mismas. Hay algunos templos en los que los novios pueden quedarse por una noche y tener la experiencia espiritual más profunda, llamada “Shukubo”. ¿Te atreves con un viaje en pareja al fondo de tu subconsciente?

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Saimyo-ji Temple in Shiga – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Koyasan Ekoin, Wakayama – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Gotokuji Temple in Tokyo – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

6. Pureza y misticismo en sus jardines

El componente natural de Japón es otra de sus grandes bazas. Los jardines de los templos se conforman como recintos minuciosamente cuidados, ricos en colores, formas y olores. Los árboles y arbustos están recortados de forma refinada y ensamblan sus esencias con el carácter espiritual del resto del complejo. Sentarse en ellos es ideal para analizar la vida y el mundo, asimilar el paso del tiempo y disfrutar de las pequeñas cosas, como en una obra de Haruki Murakami, su escritor más famoso.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Kenroku-en garden in Kanazawa, Ishikawa – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Yoshimizu-en Garden in Hiroshima – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Kawachi Wisteria Garden in Fukuoka – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

7. Campo japonés

Alejarse del mundanal ruido es un ejercicio revitalizador para elevar el espíritu. Los paisajes japoneses se nutren de una rítmica sinfonía de formas y colores, con el rojo, el rosa, el blanco y el verde como principales materiales cromáticos. El cerezo (sakura) y el idesia son sus más importantes obras de arte. Cumbres y valles acogen la fuerza de este explosivo despliegue de la naturaleza, y añaden la singularidad de los milenarios campos de arroz que, además de alimentar a su pueblo, colocan un hermoso lecho dorado tras la recolección. Merece la pena perderse en mitad de las montañas, visitar los poblados que allí habitan y llegar hasta el mar para descubrir la vida pesquera. En ambos ambientes, las 3000 fuentes termales Onsen son un gran reclamo para disfrutar de las cálidas aguas ricas en minerales.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Shirakawago, Gifu – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Okuhida Onsen, in Gifu – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Ibusuki Sunamushi Onsen (baño de arena), Kagoshima – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Jomon-sugi Cedar in Yakushima, Kagoshima – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Bamboo forest in Arashiyama, Kyoto – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

8. Vida al aire libre

Japón es amplio y contiene multitud de ambientes: el 75% del territorio japonés lo habitan montañas y el 66%, bosques. Todo ello da lugar a diferentes actividades que se pueden desarrollar en espacios abiertos. Entre ellas, las rutas de peregrinaje son las principales formas para vivir aventuras. La ruta Shikoku Henro es una de las grandes estrellas en este sentido. Comprende una completa caminata que incluye la visita de hasta 88 templos budistas, dispuestos entre montañas, bosques y costas alrededor de la isla de Shikoku. Kukai es el personaje de la historia japonesa que hay que tener en cuenta en este viaje, pues es responsable de la fundación de algunos de estos centros espirituales; del credo Shingon, clave en el budismo japonés; y de los alfabetos hiragana y katakana, bases de la escritura del país al combinarlos con caracteres chinos.

Además de estas rutas de peregrinaje, estas amplias zonas naturales motivan el senderismo en general, ideal para añadir un toque de aventura a la luna de miel. El Parque Nacional de Oze, el Parque Nacional Chichibu Tama Kai o las rutas de Kumano son tres ejemplos perfectos.

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Iya-no-Kazura Bashi Bridge, Tokushima – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Ohenro (Pilgrimage), Shikoku – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Ohenro (Pilgrimage), Shikoku – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Kitayama Village Tourism Rafting, Wakayama – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

9. Espíritu cultural

La ceremonia del té es uno de los grandes acontecimientos que todo turista debe presenciar. Es una filosofía de vida que culmina con la preparación del té verde o matcha en forma de ritual. Este momento sagrado bebe del budismo zen, una doctrina basada en a meditación y en el equilibrio del cuerpo y de la mente. “El camino del té” es el estudio de esta filosofía y uno de los llamados “caminos de la vida” japonenses (la energía, la armonía, la pintura, la caligrafía, las flores…), los cuales debe conocer el preparador del té a la perfección. Para conectar con la cultura nipona, el cha-no-yu es la ceremonia individual a la que debes asistir en los múltiples lugares que se ofrecen.

Por otro lado, la arquitectura de Japón, al igual que el país en su totalidad, es una cordillera de contrastes que permanece en armonía con su entorno. En ella, las edificaciones combinan la esencia tradicional del Templo Horyuji, el Templo Todaiji y el Castillo de Himeji, por ejemplo, con las nuevas olas artísticas que han bebido de la cultura occidental, entregando obras de gran originalidad como La Collezione y el Jardín de Bellas Artes, por mencionar algunos. Mirar al cielo en vuestro gran viaje será un regalo para los ojos.

La ikebana, el cha-no-yu, la cerámica y la porcelana son las principales artes tradicionales que tenéis que tener en cuenta para admirar o adquirir. En materia teatral clásica, destacan el teatro No, el Kabuki y el Bunraku de obligatoria visita.

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Kimono – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Himeji Castle, Hyogo – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Kabuki – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Tea ceremony – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Kamigamo Jinjya, Kyoto – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

10. Patrimonio de la Humanidad

La historia de Japón es tan abundante que muchas de sus obras más importantes se han colado en este prestigioso grupo de joyas del mundo reconocidas por la Unesco. La exuberante naturaleza y la especialidad de algunos de sus parajes también se han llevado estos honores. El Monte Fuji es la montaña más alta de Japón y uno de los grandes símbolos del país. Por su parte, Miyashima, también Patrimonio de la Humanidad, es una isla con abundante vegetación, retales arquitectónicos de hace 1500 años y la célebre Itsukushima, un santuario construido en el propio mar Interior de Seto. Ambos referentes del país deben figurar en la hoja de ruta de cualquier aventurero.

El Hiraizumi de Iwate es un conjunto de templos y ruinas de extraordinaria belleza procedente de la familia Oshu Fijiwara, así como los Santuarios y Templos de Nikko en Tochigi. Entre sus tesoros naturales, destacan las Islas Ogasawara, con hasta 30 islas tropicales de inusitada belleza visual, y los Montes Shirakami, una obra de arte de la naturaleza poblada de animales y plantas impresionantes.

Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
Miyajima, Hiroshima – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Nikko Toshogu Shrine, Tochigi – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón
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Shirakami Sanchiüi (área Mountainous), Aomori – Foto: Oficina Nacional del Turismo de Japón

Así es Japón. Por suerte, esta extraordinaria civilización tiene un universo mucho más profundo en el que sumergirse y dejarse llevar. Descubre el resto de sus encantos gracias a la Oficina Nacional del Turismo de Japón. Una luna de miel en estas tierras es la guinda de un pastel que empezó a fabricarse en vuestra primera cita. Después de este viaje, todo saldrá rodado.

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