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6 secretos masculinos. Sí, nosotros también los tenemos

Según cuentan las malas lenguas, los hombre somos simples, pero tenemos nuestro corazoncito. Sin embargo, nuestra cabeza, para vosotras un páramo repleto de plantas rodadoras, a veces tiene más vida de la que pensáis, incluso alguna fiesta popular con multitud de atracciones. Todo eso nos lleva a plantearnos la vida de cierta forma, tener manías y algunos traumas, porque, sí, a veces pensamos, analizamos y sentimos como vosotras, aunque os cueste creerlo (hay chicos de todo tipo). Seguid leyendo y descubriréis nuestros más oscuros secretos, alguna tontería que os sorprenderá y otra serie de asuntos que deberíais tener en cuenta, aunque os hagáis las suecas.

Foto: Luis Tenza

Crisis relacionadas con la edad

A nosotros también nos repatea cumplir años y, en definitiva, envejecer. Esa cana que no debería estar ahí, el uso indiscriminado de la gravedad por parte de nuestras barrigas o los carriles de aceleración que nacen en nuestra cabeza, llamadas “entradas” por no llamarlas pistas de aterrizaje, son verdaderos traumas para un chico que se siente joven y lozano como un atleta de los Juegos Olímpicos.

Todo ello implica que, a determinadas edades, se nos crucen los cables y nos compremos una chupa de cuero que no nos corresponde; dejemos crecer nuestro pelo en plan “estrella del rock”, cuando no hay mucho jardín que regar; y que adquiramos coches de pastillero de la ruta del bacalao, de amarillo o rojo chillón. Disculpad nuestra osadía, pero, por favor, dejadnos sentir jóvenes por un tiempo, aunque nuestro DNI ya haya sufrido varias renovaciones.

Orinar sentados

Somos humanos y, a veces, estamos cansados. Creéis que hacer nuestras necesidades de pie es una virtud y, no os vamos a engañar, sí lo es, sobre todo en eventos multitudinarios donde los baños brillan por su ausencia. Pero cuando estamos solos, recién levantados, cansados por X motivos o, simplemente, queremos usar el inodoro para descansar (mirar el Facebook, escribir un correo o leer algún artículo (sí, muchas veces de fútbol, pero no siempre, ¡que conste!)) y matar dos pájaros de un tiro, nos sentamos y dejamos que la naturaleza siga su curso. No somos menos hombres por ello, solo personas que necesitan un respiro después de un día duro de trabajo (o llamadlo X).

Foto: Ernesto Naranjo

Compromiso

Quizá sea un tópico que los hombres tengan pánico al compromiso, ya que hay muchos que nacen para tener novia, casarse y pasar la vida como en un anuncio de Bífidus. No obstante, otros cuantos huyen de las relaciones serias, de las casas ajenas tras una noche loca y, en general, acaban con sarpullidos ante la idea de compromiso por parte de sus ligues, rollos o novias. Lo que no sabéis es que esperamos a la mujer perfecta y que, con ella a bordo, el compromiso nos resulta mucho más fácil, un camino de rosas con alguna espina por el camino. Si te hemos “dado largas” alguna vez, quizá tengas que probar con otra persona. So sorry.

Estereotipos masculinos

Aunque, por desgracia, todavía hay diferencias, en el siglo XXI se han equilibrado un poco más los roles del hombre y la mujer (sí, aún hay muchísimo por hacer). Por este motivo, los hombres son más blandos y las mujeres más fuertes que antes. Vivimos en una época cambiante en la que los sexos empiezan a diluirse en un único concepto: los hombres compran mucha ropa y se aplican cosméticos; las mujeres juegan con maestría a todos los deportes; los logros académicos son casi iguales gracias a las nuevas oportunidades para las mujeres… Insistimos en que hay mucho por hacer, pero el equilibrio empieza a alcanzarse y ese sexista papel impuesto por la sociedad empieza a desaparecer, viendo como normal algo que antes no lo fue y que nunca debería haber sido así.

En este sentido, es hipócrita y machista atribuir ciertos roles al hombre solo por el hecho de serlo, apelando a ese prototipo del pasado que hoy tratamos de destruir. Si queréis que os colguemos un cuadro, coged una banqueta y poneos manos a la obra, porque nosotros no tenemos por qué saber. Igual que las tareas culinarias ya corresponden a muchos hombres, así como muchas labores del hogar injustamente atribuidas a la mujer en el pasado, vosotras deberíais asumir determinados trabajos y no utilizar frases ofensivas como “sé un hombre”. Los hombres del siglo XXI, más intelectuales y profundos, también son hombres y no quieren que se les recuerde a su antepasado del paleolítico.

Foto: La Dichosa

Gases en el tumulto

Como animales que somos, los hombres tenemos un aparato digestivo que, en cierto momento, necesita eliminar toxinas. Algunas de ellas salen del cuerpo en forma de ventosidad, un ejercicio que se realiza muy a menudo. Los tumultos de gente motivan situaciones ideales para liberar tensiones, por aquello del ruido y la amalgama de aromas del gentío. Aquí, todo fluye y nadie se entera de nada. Vosotras, nuestras novias, quizá estéis cerca en ese momento, pero la salud es lo más importante. Esta capacidad de expulsión está tan depurada que actuamos como ninjas en mitad de la noche: rápidos y sin dejar huellas. Si algo de eso falla, nuestra capacidad de huida y disimulo hará el resto. Y, sí, sabemos que vosotras también lo hacéis, aunque es difícil que tanto como nosotros.

Las cosas claras y el chocolate espeso

Los chicos sabemos que vosotras (nuestras mujeres, novias, madres, hermanas y compañeras) sois algo complicadas. Donde nosotros tenemos una calzada, en ocasiones de doble sentido (no es lo habitual), vosotras tenéis una red de carreteras a nivel estatal. Para llevarnos bien, vuestras decisiones y comentarios deben circular por nuestra única carretera sin problemas, a no ser que prefiráis estar en obras durante una buena temporada de confusión y estrés. Eso no quiere decir que vosotras no podáis pensar lo que queráis, pero a nosotros, “mascadito”, mejor. También debéis saber que vuestras congéneres podrán ayudaros cuando queráis hacer excursiones más largas y complicadas, aunque haya hombres que empiecen a diseñar su propio conglomerado de autovías y comarcales. Todavía hay esperanza.

Foto: Javier Arroyo Atelier Fotográfico

Quizá muchas chicas sabíais esto de nosotros, o quizá no. Sea como sea, respetad nuestra forma de ser, sea simplona o complicada, y nosotros haremos lo propio o, al menos, nos esforzaremos. Mientras tanto, seguiremos guardando algunos de nuestros secretos, por eso de no mostrar todas las cartas. Sí, todavía nos quedan unos cuantos en el tintero. Más adelante…

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