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Anécdotas de boda: Te contamos algunas de las más divertidas

En una boda pueden suceder toda suerte de anécdotas. Foto: Renato de Paula

Son la otra cara de las bodas: las pequeñas anécdotas, casi siempre divertidas y, normalmente producto de la mezcla explosiva entre emoción y nervios que tienen los novios y familiares más cercanos ese día, sobre todo durante las horas previas al enlace y durante la ceremonia o puesta en escena. Podríamos enumerar miles, desde las más insignificantes a las más notables: hacemos una pequeña selección de las mejores anécdotas de boda, que pueden resultar incluso de comedia.

Algunas de ellas están relacionados con el atuendo como, por ejemplo, que el novio olvide ponerse el chaleco o el prendido, o, peor aún, que a la novia se le olvide de llevar el ramo. A veces hasta se olvidan de cosas rutinarias, como perfumarse, aunque probablemente nadie se dará cuenta de ello.

Desde el punto de vista logístico se producen en ocasiones situaciones de chiste, como que el día de la boda todo el mundo deje a la novia sola y sin su propio coche, impidiéndole hacer cosas sencillas como ir a la peluquería; es habitual en las Iglesias con dos puertas que mientras el novio esta fuera recibiendo a los invitados la novia… ¡ya esté dentro!; o que a la salida de la iglesia el ‘tío Juan’ encargado de llevar a los novios se despiste y se quedan abandonados y sin vehículo… pueden ocurrir infinidad de cosas.

Durante la ceremonia también hay momentos cómicos, sobre todo si hay niños: una princesita de 2 años que decide sentarse en el sitio de la novia mientras esta hace su entrada, ha decidido que ese es su asiento y ¡no hay quien la mueva!

Por otro lado, las ceremonias religiosas tienen su ‘aquél’ cuando el cura se despista y confunde el nombre del novio con el del padre o padrino… u omite involuntariamente alguna parte, incluso diría que he oído piropear entre líneas a la novia en la homilía.

A la salida empiezan los saludos a los invitados: el ambiente empieza a relajarse, aunque siguen produciéndose anécdotas curiosas, como encuentros inesperados de personas conocidas, a veces incluso de los propios novios; alguien que se equivoca de boda cuando hay otra en un lugar próximo y de repente la persona más insospechada se suelta la melena en la pista o agarra un micrófono.

En general se trata de detalles que quedan en el recuerdo como un momento gracioso y que humanizan el ambiente, quizá a veces demasiado protocolario o tenso, aunque bien es cierto que algunas de estas anécdotas –y otras muchas no mencionables-, se pueden convertir en incómodos imprevistos que fácilmente se podrían evitar contando con un wedding planner que coordine hasta el último detalle y sea capaz de prever… casi todo.

¡Feliz Año Nuevo! Os deseo las mejores anécdotas para el 2012.

 


Autor invitado: María Nieto Lerdo de Tejada de Today Bodas y Eventos
Experta en organización de eventos

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