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Bodas del norte VS bodas del sur: ¿por cuál apuestas?

En casi todos los países, norte y sur son como las dos caras de una misma moneda: aunque están hechas del mismo material y lucen similares a lo lejos o entre el tumulto, se asemejan lo mismo que un murciélago y un chihuahua. Un sevillano puede parecerse a un asturiano en Bielorrusia, pero en España pertenecen a especies diferentes. Veamos, pues, cómo norte y sur se diferencian en el terreno nupcial cuando se trata de bodas tradicionales:

(Aviso a navegantes: los tópicos y exageraciones redactados a continuación tienen como único fin el humor sano y nunca la ofensa.)

Foto: Hilario Sánchez

1. Música

El folclore español cuenta con un amplio repertorio y norte y sur se encargan de capitanear dicha retahíla sinfónica. Aunque durante las ceremonias, tanto civiles como religiosas, se llevan a cabo increíbles representaciones acústicas, es al final del evento donde se despliega todo el arsenal musical de la región en cuestión. En Andalucía, su arte, gracia y salero les lleva a desatarse con cantos rocieros y chirigotas, poniendo a prueba sus gargantas y las cuerdas de las guitarras. En la tierra de Paco de Lucía, el guitarreo es clave y se representa de forma profunda y lacrimógena, siempre con el carácter sentido del pueblo andaluz (El Rocío es solo un ejemplo). Las sevillanas acompañan el deleite musical del sur y suelen nutrir los bailes de las bodas junto a los pasadobles. ¡Olé!

Foto: Manuel de Castro

Los norteños abogan por sonidos muy auténticos, anclados en la esencia que identifica a su pueblo. Las muñeiras son las reinas de la fiesta en Galicia, con baile incluido; en Asturias, los gaiteros se entregan a fondo y nos recuerdan sus influencias celtas; y los vascos, dignos representantes de la excelencia del norte, se lanzan con aurreskus dignos de reportaje audiovisual. La tuna triunfa por el norte, pero en el sur también puede dejarse ver. A falta de alegría en el cielo, sus melodías, si se tocan con maestría, llenan estos acontecimientos con sonidos diferentes. En caso contrario, que se preparen para más lluvia. Ésta es la mejor música para bailar durante la boda en Asturias.

Foto: Música para camaleones

2. Vestimenta

Es bien sabido que el norte es un territorio donde el calor no es bienvenido. El cielo gris es protagonista y la lluvia su principal arma arrojadiza sobre la Tierra. Aunque cada persona es un mundo, las novias norteñas, a excepción de las ‘malotas’, suelen optar por vestidos más recatados, donde sus esbeltas figuras se pongan a cubierto ante la ira de Zeus. Por tanto, no faltan las chaquetillas en las novias que dan el “sí, quiero” alrededor de verdes praderas. Así mismo, en el norte prefieren la sobriedad de las vestimentas en general.

Foto: JFK Imagen Social.

En el sur, por su parte, el sol luce en el cielo permanentemente, incluso cuando no debería estar ahí. Mientras la población andaluza lucha por no derretirse, la novia apuesta por vestidos más atrevidos, que luzcan mejor sus formas femeninas y, ya de paso, evitar supurar bajo su bonito atuendo. Los vestidos con volantes son bastante recurrentes en las bodas del sur con motivo de la tradición sevillana. Elegancia, autenticidad y ‘musho arte’. Que de eso último no falte. He aquí las mejores tiendas de vestidos del sur

Foto: Vicky Martín Berrocal

3. Comilonas

En ambas zonas de España, la abundancia es una de sus banderas. En el sur, priman los productos ligeros y frescos que, a pesar de su delicada composición, se reparten en grandes cantidades. Los andaluces se hinchan a gambas y langostinos durante el apartado de los entrantes, y siguen su festival gastronómico con una de sus grandes aportaciones a la cultura mediterránea: ¡las sopas frías! El salmorejo y ajo blanco triunfan como el chorizo en un plato de lentejas, dos delicias andaluzas sometidas a abundantes reconversiones de cara a las bodas.

Foto: Mil lima limón

Un banquete en el norte se asemeja a una comida en La Galia de Astérix y Obelix: los alimentos salen de cualquier parte y no son capaces de saciar el apetito de ningún comensal. En Galicia, las mariscadas copiosas y variadas se llevan todos los honores y se dilatan en el tiempo como una boda gitana. En zonas de interior, los embutidos han sufrido cambios en su composición y ahora son mucho más finos; no obstante, las bandejas de estos manjares se suceden en cantidades industriales y atesoran desde delicadas lonchas de lomo hasta vanguardistas croquetas de morcilla y cremas de botillo. La carne, que se sirve mediante piezas gigantescas que sobrepasan los límites del plato, y los pescados, auténticas ballenas, suelen llenar sus primeros y segundos, justo antes de acometer los varios postres que les esperan en su profundo e insaciable estómago. Descubre los mejores banquetes de boda en Galicia.

Foto: La Dichosa

La sidra es la marca de Asturias y coprotagoniza el apartado de las bebidas de sus bodas junto con su aplicado escanciador. El ‘bollo preñao’ es típico en la recenas, por eso de ‘digerir’ la cena y  las copas de la mejor manera posible. Los vascos optan por convites de alta cocina, con una ristra de productos típicos sometidos a las mágicas artes de la vanguardia.

4. Mantilla vs. chapela

Así se las gastan en sur y norte, con accesorios para la cabeza tan parecidos entre ellos como… Bueno, como un sureño y un norteño españoles. La madrina, que generalmente suele ser la madre del novio, suele coronar su pulcro vestido con la mantilla, una de nuestras señas de identidad en el extranjero. A riesgo de confundirlas con la sevillana que baila sobre el televisor de muchos alemanes, las madrinas andaluzas se llevan todos los aplausos con este legendario aditamento.

En el norte, concretamente en País Vasco, son los mayores los que deciden romper con la etiqueta y plantarse la chapela (típico sombrero vasco) en la cabeza. La apariencia “informal” que representa este castizo complemento queda ensombrecida por la gracia y alegría de quien lo porta con estilo. Las bodas han de ser auténticas, no aburridas representaciones fotocopiadas por toda la geografía.

Foto: Forraje Films

5. Lugares de celebración

El norte, con el recuerdo de los grandes señoríos y valientes caballeros, es territorio de caseríos, palacios, casas rurales y pazos. El fresco del exterior contrasta con el ambiente acogedor que se instaura en el interior de estos emplazamientos tan especiales. Los tonos de la piedra forman una comunión única con la estampa verde que enriquece los paisajes norteños, en los que algunas reses pueden decorar las escenas si ese día se sienten especialmente fotogénicas. Las bodas adquieren un estilo especial, rural pero sofisticado, y en constante contacto con la naturaleza. Es aconsejable llevar una vara. Echa un ojo a los mejores lugares para celebrar bodas en Asturias, en País Vasco o en Galicia

Foto: Palacio de Rubianes Hotel & Golf
Foto: Palacio del Marqués de Casa Estrada

En el sur, las celebraciones, auténticas algarabías repletas de júbilo y frases incomprensibles, se organizan en lugares tan emblemáticos como patios andaluces con olor a naranjas, cortijos y, para los más auténticos, plazas de toros. El albero de la arena y el rojo de la plaza sirven como fondo de excepción para cóctel, banquete y reportaje fotográfico. Mientras los toriles permanezcan cerrados, no tiene por qué haber ningún problema. No te pierdas los mejores espacios para bodas en Andalucía y Murcia.

Foto: Hacienda Los Molinos de Maestre

6. Excentricidades

Norte y sur son como el agua y el aceite y, entre el mejunje, se esconden sorpresas de todo tipo, cada cual más surrealista. Si los vecinos andaluces suelen visitar la casa de la novia mientras ésta se viste, excediendo el límite de la intimidad hasta el “lícito” allanamiento de morada, los gallegos invitan a un brujo para realizar una queimada, conjurar a las meigas y armar un aquelarre hecho y derecho, con todo lo que ello supone. Aunque solo es cierto lo de la quiemada, meigas “haberlas haylas” y quién sabe lo que espera a la vuelta de la esquina después de preparar el misterioso brebaje. Pero para señoras extrañas, aquellas que no pierden detalle de la vestimenta de la novia en el sur persiguen a la susodicha hasta la iglesia cual séquito inesperado. Por desgracia, debe primar la buena educación.

Foto: Boda &Films y Serafín Castillo.

Los del sur también respetan las tradiciones del pasado y algunos novios llegan a las grandes y recargadas iglesias en un coche de caballos. Como príncipes que son, deben respetar esta tradición que aúna historia, autenticidad y espíritu andaluz. Los norteños prefieren iglesias más austeras y pequeñas, enclavadas en mitad de la naturaleza y absorbiendo todo el encanto de los maravillosos parajes que las acogen.

Foto: Graciela Vilagudin Photography

¿Eres de norte o de sur? España es tan amplia y bella que cualquier territorio es magnífico para celebrar una boda. No te olvides de la tradición y lánzate a las aventuras que aguardan en la memoria. Pero no te pases, no vayas a lesionarte un tobillo bailando una sevillana o a despertar de su tumba a quien no debes.

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