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Cambios de planes de última hora que no borran la sonrisa: la boda de Laura y Cesc

A Laura y Cesc los unió el destino, o más bien, una amiga en común que creyó que sería una buena idea que Laura fuese con ella a la fiesta de cumpleaños de Cesc. Once años después, se convertían en marido y mujer en una espontánea ceremonia en la que la lluvia, aunque hizo acto de presencia, no fue capaz de borrar ni un segundo la felicidad de la cara de los novios.

Foto: Díez y Bordons.

En las fotos de su gran día, captadas por el equipo de Díez y Bordons, se aprecia el toque diferente que los novios quisieron dar a su enlace. Fue una boda alejada de convencionalismos que se apreciaba ya en el vestido elegido por Laura, un precioso conjunto de dos piezas diseñado por Cortana. El resultado no pudo ser mejor: el top se combinaba a la perfección con la espectacular falda elaborada con varias capas de tul que le daban un toque romántico al conjunto. Como complemento, la novia apostó por una chaquetita en tonos nude con un cuello drapeado en cascada. ¡Un toque precioso y muy original!

Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.

Siguiendo la línea de su vestido de novia, Laura tampoco apostó por unos zapatos al uso. Su elección fue un precioso par de zapatos abotinados pero con gran apertura frontal, de Chie Mihara, que se ataban con un lazo a la altura del tobillo. El ramo, de acanto, seguía el concepto rústico que los novios querían dar a su enlace.

Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.

Buscando ante todo la sencillez y la naturalidad en su peinado y su maquillaje, Laura optó por un peluquero que conocía de su barrio al que pidió que dejase su melena suelta, una de las tendencias que se llevarán en 2015, y adornada tan solo con una cinta que llevaba una flor lateral. Una apuesta fresca y diferente que daba aún más protagonismo al vestido y el ramo.

Foto: Díez y Bordons.

La ceremonia tuvo lugar en la ermita de Sant Pere de Clará, el lugar escogido también para la celebración del convite. Allí llegaron Laura y Cesc, muy elegante con un esmoquin, incluso antes de que lo hiciesen sus invitados y,  como sucedió en otros muchos momentos del día, acompañados por la lluvia. De hecho, el día anterior, las tormentas que asolaron el pequeño pueblo catalán escogido por los novios para darse el sí quiero, se calificaron de históricas.

Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.

Una vez que los invitados estuvieron en su sitio dentro de la ermita, totalmente decorada con margaritas, los novios entraron de la mano y entre aplausos. No era la boda que ellos tenían prevista. Tanto Cesc como Laura contaban con celebrar su boda al aire libre, pero la lluvia hizo que cambiasen sus planes, algo que no hizo que la sonrisa se borrase del rostro de los novios. “Fue todo bonito y natural. Sin muchas ataduras ni protocolo”, explica Laura.

Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.

Tras la ceremonia, todos comprobaron que la lluvia les había dado por fin una tregua y los novios aprovecharon los jardines de la finca para, de la mano de Díez y Bordons,  hacerse unas preciosas fotos en las que la naturaleza fue protagonista. ¡Tanto que parecía que estuviesen en un bosque encantado!

Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.

En la cena, servida por el catering de Jubany Events, dentro de una de las carpas de Can Jubany, continuaron los detalles rústicos. Toda la decoración estaba basada en flores silvestres ¡sin macetas! y en la madera como elemento fundamental del mobiliario, con alguna que otra silla de forjado intercalada para dar un toque diferente.

Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.
Foto: Díez y Bordons.

Como regalo para sus invitados, los novios apostaron por una original pareja de clicks de Playmobil vestidos de novios y, en las mesas dejaron a las madres o a las que iban a serlo unos clicks con muñequitos de familia. Además, todos recibieron caramelos con los nombres de los novios de sabor canela picante. Y es que, cada detalle estaba cuidado, ¡incluso la base de los platos, hecha con pizarra, se cuidó hasta el detalle!

Foto: Díez y Bordons.

Y por fin llegaron el brindis y el baile, dos momentos especiales. El  primero, nos cuenta Laura, porque ni ellos mismos tenían pensado hablar. “Fue un momento muy especial. Cesc se levantó con la copa, yo también con él y dio las gracias a todos los que estaban. De fondo, pusieron el Nessum Dorma de Pavarotti y todo el mundo empezó a llorar”, cuenta la novia.

Foto: Díez y Bordons.

Y es que, la boda de Laura y Cesc fue un ejemplo de cómo la felicidad de los novios empaña en una boda cualquier contratiempo o imprevisto. Una bonita moraleja para una boda de cuento. ¡Felicidades pareja!

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