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Chicas vs chicos: ¿cómo os preparáis antes de una cita?

La prueba del algodón, el camino hacia la Antártida, la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. Aquí tenéis la verdadera realidad sobre cómo se preparan los miembros de cualquier relación, sexo, religión y raza. Todos, aunque siempre hay excepciones, siguen una rutina similar. Sabemos que los tiempos cambian, que el siglo XXI no es un desfile de estereotipos de género y que tú, posiblemente, no entres en esta disputa. ¡Genial! Nos alegramos mucho por ti. Sin embargo, generalizando (no queda otra), éstas son las conclusiones que hemos sacado.

Foto vía Ashutterstock: Jacob Lund

Ellas

Los tópicos nunca han estado tan acertados como en estas lides, sobre todo después de un estudio concienzudo entre varios sujetos de muestra. En ocasiones, éstas y otras verdades se suelen ocultar. A la hora de prepararse para una cita, todo empieza entre dos y tres horas antes, aunque probablemente hayan pensado en ello durante toda la semana.

Ropa

Todo empieza con la elección de la ropa. ¿Cuándo? No siempre sucede el mismo día de la cita. A veces, la irrupción en esta selva de faldas, medias, vestidos y suéteres suele iniciarse el día, la semana, el mes o el lustro anterior, durante una hora, más o menos. Afrontar esta etapa con éxito es vital para no despeñarse y tener que empezar de nuevo la escalada. Si no funciona la elección inicial, suelen saltar las alarmas y el tiempo vuelve a dispararse. ¿Demasiado sexy, demasiado elegante o zarrapastrosa? Normalmente, la palabra “demasiado” suele traer problemas, por lo que todas ellas suelen buscar el equilibrio, casi siempre oculto bajo una cordillera de ropa.

Foto: Fanny Liautard – France

Higiene

Una actividad rápida y sin importancia, ¿verdad? ¡Ni lo sueñes! Las chicas no pierden el tiempo bajo el agua porque estén interpretando una ópera de cabo a rabo; se embadurnan para quedar perfectas para su chico/a. Mascarillas, exfoliantes, aceites, nitrógeno líquido… Esto último no es lo habitual, a no ser que opten por las últimas técnicas de vanguardia culinaria (tiempo al tiempo), pero lo cierto es que sus productos podrían rellenar la lista de la compra de una casa real. Si tienen que darse un último retoque depilatorio, el tiempo de la ducha aumenta considerablemente. Después, que no falte la crema para purificar la piel antes de someterla a los peligros externos. En total, unos 45 minutos no se los quita nadie.

Pelo

He aquí el Everest de la pre-cita. Las posibilidades son infinitas, pero ellas saben perfectamente qué look les favorece más. Liso, rizado, afro, con bucles, con recogido…¿un sombrero? ¡Basta! Relax. Quizá tarden en decidirse, pero lo hacen y el resultado suele ser más que óptimo. Sin embargo, el problema es llegar hasta él. Para ello, planchas, rizadores, horquillas y otros extraños instrumentos entran en escena, con sus correspondientes 45 minutos para alcanzar la perfección, siendo muy generosos.

Foto: Coralie Polack – France

Maquillaje

Quizá no sea el obstáculo más alto, pero sí tiene sitio entre las inmensidades del Himalaya. Pintarse la cara con aires barrocos quedaba muy bien en las pinturas de Rembrandt, pero las chicas estudiadas pertenecen a este siglo y saben adaptarse al mundo contemporáneo. Algunas optan por la sencillez, clave del éxito en muchos eventos; otras van un poco más allá y dan a su rostro un toque más artístico. ¿Qué hacer? El tiempo de decisión puede alargarse considerablemente, quizá más de lo esperado. Después, la ejecución suele ser precisa, con algún que otro inconveniente digno de anular la cita. Pero ellas siempre pueden, después de una hora al menos, claro.

Extras

La lista es larga. Aquí van incluidas las joyas y los complementos de vestir, como zapatos, bolsos, diademas y otros detalles. La mayoría de ellas tiene un bosque de zapatos y bolsos difícil de explorar, por ello andan perdidas durante un tiempo hasta encontrar la salida.

Foto: Lidia Clemente

Ellos

Sujetos curiosos que han aprendido a cuidarse y que lo pasan bien yendo de compras (si ellos son los que consumen). Sin embargo, aunque el ejemplar ha sido perfeccionado, hay cosas que no cambian del todo. La historia empieza una hora antes de la cita. En los momentos previos, habrán pospuesto el tema de vestirse haciendo cualquier actividad sedentaria, como jugar a videojuegos, leer, ver series o contemplar la nada. Por mucho que mientan, se trata de una verdad casi universal. Después, empiezan a prepararse:

Higiene

La ducha es lo primero. En ella, usan gel, champú y, como mucho, algún acondicionador para que el pelo no parezca una zapatilla. Algunos se echan algún producto durante el enjabonado, como cremas de ducha, pero el asunto no pasa a mayores. Como mucho, interpretan alguna obra musical que suena en sus móviles, pero hacer el idiota no les lleva mucho tiempo. Diez minutos después, desodorante, acicalamiento rápido del pelo con las manos, mirada interesante frente al espejo y la estancia en el baño ha llegado a su fin. Después, se vuelve, pero solo para lavar los dientes.

Foto: Shugol Georg

Afeitado

Quizá en los años 50 éste era el punto más importante. Hoy, sin embargo, la sobrepoblación de barbas agrestes, experimentos y sombras de tres días ha dejado la maquinilla de afeitar para otros menesteres. También se usa, pero se llevan más los aparatos para rebajar, recortar y moldear. En ese caso, la operación se da después de la ducha. Su uso no es muy prolongado, a no ser que uno se pase de frenada y tenga que arreglar el desastre con un apurado afeitado. Ponemos 10 minutos, por aquello de dar un voto de confianza a su lado higiénico.

Ropa

Aunque algunos se hacen una idea mental sobre qué podrían ponerse, sobre todo si cuentan con ropa nueva, la aventura consiste en abrir el armario (chorreando de la ducha), echar un rápido vistazo a las prendas de arriba (camisetas, sudaderas, camisas, jerseys) y lamentar un poco que la pieza perfecta lleve semanas durmiendo en el cesto de la ropa sucia. No todas las prendas están recién colgadas en el armario; alguna puede repetirse sin que cunda el pánico, ¿no? Entre la elección y ponerse la ropa, subiríamos a los veinte minutos, si llega.

Foto: Renata Philipo

Pelo

El “look despeinado” es uno de los mejores aliados para los chicos más vagos. Con cuatro retoques, el apartado del peinado está más que solucionado. Otros más presumidos tienen un pequeño arsenal de productos, desde laca hasta cera del pelo, ideal para dar forma al cabello. Éste quizá sea uno de los momentos más delicado y lleva alrededor de 15 minutos. Mientras unos se miran al espejo y no necesitan más que lanzarse un beso, pose sexy incluida, otros intentan emplearse más a fondo.

Extras

No son demasiados, aunque cada vez tienen más: gafas de sol, pulseras, gorros, gorras, cartera, sombrero… Ellos también necesitan marcar la diferencia, pero la indecisión no dura mucho más que un suspiro. Se debaten entre la filosofía “me da igual” y la de “tengo que molar”. Después, todo marcha solo.

Foto: Marie Marí

Quizá no estés de acuerdo con lo que aquí te mostramos, pero esta generalidad es una realidad. Si no, pregunta a tus amigos y amigas y, salvo excepciones, verás que tenemos razón.

Sin embargo, la diferencia entre hombres y mujeres a veces no es tan abultada. Por ejemplo, aquí te dejamos las 15 cosas que todo novio quiere para la boda y los preparativos (aunque no lo confiese) o 6 secretos masculinos que seguro que no conocías. 

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