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Cómo evitar el divorcio: ¡7 temas de discusión antes de la boda!

Muchas parejas se precipitan y se colocan el anillo en el dedo sin abordar los temas y pormenores que fundamentan una relación de pareja. Antes de dar el “sí, quiero” e imaginar una vida de arco-iris, unicornios y piruletas, aterriza, recapacita y sé coherente. Investiga también otros aspectos como las 10 cosas imprescindibles que tienes que hacer con tu pareja antes de casarte. ¡Se trata de tu vida! Y, sí, ciertas discusiones a tiempo pueden colocar barreras al terrible divorcio. ¡Te proponemos estas siete conversaciones salva-matrimonios!

1. ¿Tú familia? ¡Sí, claro! ¡Me cae genial!

¿De verdad esa respuesta es la verdadera? Quién sabe, a veces, es así: ‘colegueo’ con la hermana o hermano de tu chico/a; confianza con la madre, con la que ya has ido de comprar; y compenetración con el padre, con el que te has bebido varias cervezas viendo el Madrid-Atleti. Esta ristra de tópicos es una realidad que, no obstante, puede revertirse en algunas relaciones, sobre todo cuando la relación pasa de novios a esposos: las comidas de los domingos; las compras con los suegros, que cambian la vertiente ‘moda’ por ‘menaje’ o ‘confección de sillones'; y ciertas intromisiones en vuestra intimidad. Para evitar problemas futuros, compartid impresiones sobre vuestras respectivas familias y ahorraos disgustos. ¡Sinceridad ante todo!

Foto: Instantanea&Tomaprimera

2. ¿Dónde nos ves dentro de diez años?

La ensoñación de la mansión, piscina y mayordomos ya se ha ido al traste, por lo que busca un futuro dentro de la realidad. ¿Te imaginas en un paraíso de muebles blancos de Ikea? ¿Viviréis en la otra punta del mundo? ¿De verdad crees que seguiréis juntos? Habla de todo esto antes de casarte y evita salir por la puerta de atrás de vuestro matrimonio. Si estáis hechos el uno para el otro, pensaréis en un futuro muy similar que deje el asunto del divorcio enterrado. ¡Pero sacad el tema antes! No vaya a ser que planees presentar tu candidatura de colonización de Marte y él o ella busque pasar su madurez entre gallinas y cerdos en una bonita granja castellano-manchega.

3. El dinero no da la felicidad, pero es importante

Las parejas que discuten demasiado por dinero tienden a separar sus destinos y empezar una nueva vida. Si pensabais viajar a Tailandia cada año o tener una vestidor de 50 m2, quizá tú chico o chica no sea el adecuado. Antes de nada, plantead si el dinero es tan importante como para manejar vuestra felicidad. Ése podría ser el primer punto para conocer cómo será el futuro con tu pareja. Una vez establecida esa pauta, hablad de planes y aspiraciones y si vuestra felicidad va a depender de su consecución. El destino de vuestro dinero también es importante: ¿viajes? ¿tecnología? ¿ahorrar? Otros asuntos como la separación de bienes, las cuentas conjuntas o los sueldos son clave para poner las cartas sobre la mesa.

Foto: PhotoLOVEgraphy

4. ¿Qué papel ocupa el sexo?

Determina con tu pareja si el factor sexual es el más importante de la relación, o, al menos, si es el pegamento que mantiene unidas las piezas de vuestra vida mutua. Si ambos coincidís, el divorcio podría perderse en el horizonte. Si, a pesar de considerarlo importante, también valoráis otras cosas de igual forma, vais por el buen camino. De hecho, echa un ojo a nuestra selección de momentos tan íntimos como el sexo. Pero cuando ambas personalidades no concuerdan en este ámbito, lo mejor será tomar cartas en el asunto o intentar solucionarlo de cara al matrimonio. El caso es que quede claro antes de unir vuestro amor para siempre.

5. ¡Niños!

La guinda del pastel matrimonial, o no. Hay personas que no buscan generar estirpe y prefieren vivir con sus parejas sin nada que interfiera en su camino hacia la feliz vejez. Totalmente respetable. Otras, en cambio, cuando empiezan a procrear no paran y, de la noche a la mañana, su casa parece una madriguera. También respetable. Antes de preparar tu boda, pregunta a tu pareja si quiere tener hijos y, en caso afirmativo, cuántos y en qué condiciones. ¿Adoptar? Una opción válida para ahorrarse dolores o ayudar a bebés desamparados. Cada uno de los asuntos que rodean el tema de los niños debe ser hablado y precisado para ahorrarse decepciones que, seguramente, acaben en una vida infeliz o un matrimonio hundido en los mares de la cruda realidad.

Foto: Petritas

6. Iniciativa y ambiciones

Este apartado pertenece al día a día: decidir quedarse en casa a ver programas de variedades vespertinos o preferir dar una vuelta y tomarse un helado. También tiene que ver con pasarse el domingo limpiando el baño o, en cambio, hacer senderismo por la sierra. ¿Un viajecito una vez al mes? No hace falta coger las maletas y plantarse en China; basta con visitar una ciudad cercana, pueblos pintorescos o coger aviones económicos para descubrir las delicias de Polonia, por ejemplo. Si ambos sois de los que conquistan el sofá felizmente y sin remordimientos día sí y día también, estáis hechos el uno para el otro y juntos pasaréis la vida apoltronados y sin ninguna queja. Si ambos sois aventureros, despiertos y compartís ambiciones, reservad la fecha de boda. Si a uno se le ocurren planes permanentes y el otro decide ignorarte, no os caséis y evitad un divorcio que se ve a la legua. No obstante, descubre las otras 50 razones por loas que quieres casarte con tu pareja.

7. ¿Tenemos algo en común?

Sabemos que esta pregunta te da miedo. Que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus es cierto, pero entre ambos planetas, existen zonas neutrales y comunes (¿nebulosas? ¿constelaciones?) que confeccionan la compatibilidad y la química. Si a ti te gusta el cine de autor y a él/ella solo las comedias románticas o las peículas de acción, piénsatelo dos veces y evitas momentos incómodos en el sofá o en la puerta del cine. Deportes, comida, destinos de viajes (¿mar o montaña? ¿ciudad o campo?)… Estos asuntos no parecen importantes, pero son circunstancias que determinan si la rutina será divertida o un aburrimiento mortal. En este último caso, el divorcio está a la vuelta de la esquina, aunque te niegues a verle las orejas.

Foto: Volvoreta Bodas

Estas conversaciones son vitales para no arruinar ilusiones y despilfarrar dinero; para evitar un matrimonio que apunta al fracaso y al disgusto de familiares y amigos. A veces, el resultado de estas conversaciones no desemboca en felicidad absoluta o tristeza irreparable; hablar es bueno y muchas veces ayuda a mejorar las cosas. ¡Buena suerte!

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