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Cómo perder los kilos de más que has ganado en verano

Es septiembre y, a aunque todavía no ha terminado el verano, quizá haya llegado el momento de recuperar la forma física que tenías antes de afrontar junio. La “operación bikini” es un proceso que, de golpe y porrazo, se debilita durante esos meses de calor, chapuzones y noches de desenfreno. ¡Para eso se hizo! La verdura hervida, las largas sesiones de running y las horas de sueño se fueron sustituyendo por comidas copiosas, copazos, noches de fiesta y una dilatada estadía en el sofá. Esa brusca transformación puede haber convertido tu buen tipo en un reflejo de lo que fue. Es normal y, por ello, estamos aquí para ayudarte a volver a ser la que eras. ¡Atenta a estos consejos y suelta esa hamburguesa!

Foto: Antonio Guillem

¡Adiós estrés!

La vuelta al trabajo es como una maratón que se afronta con las piernas llenas de calambres. El trabajo se acumula, los jefes llegan saturados de energía y tú, que probablemente sigas con la cabeza en remojo, debes sobreponerte al caos general y volver a la rutina con las pilas puestas. ¡No te estreses! Cualquiera llega confuso al trabajo después de un mes en una realidad paralela, y lo que menos necesita es rellenar esa tabla de Excel con alegría. Cada cosa a su tiempo, despacio y con buena letra, y quizá tu cuerpo agradezca esa mezcla de competencia y tranquilidad. El trabajo se acabará haciendo y todos quedarán contentos.

Dieta: terapia de choque

Si te asustan las alturas, no hay nada mejor que hacer “puenting” y superar tus miedos, siempre y cuando tu corazón aguante la sacudida. La “vuelta al cole” también requiere un cambio drástico en materia alimenticia. En este sentido, lo de ir poco a poco no es la solución. Sabemos que es muy duro cambiar un tinto de verano por uno de esos zumos de colores extravagantes con soluciones antioxidantes entre sus nutrientes, pero es una gran manera de olvidarse de esos quilos de más.

Para empezar, un buen desayuno, con ausencia de grasas y un toque de fruta, leche desnatada y pan con condimentos ligeros, como mermelada light o pavo. Seguidamente, un tentempié a media mañana que inyecte energía a tu cuerpo, quizá decaído a esas dramáticas 11 de la mañana. Para ello, otra pieza de fruta, maestra en esto de la energía, o algún producto lácteo bajo en grasa. Con este bocado sencillo, pero suficiente, llegamos con menos hambre a la comida, momento ideal para degustar platos a base de verdura, pollo, legumbres y otra pieza de fruta, elemento final que también sirve para completar la merienda. La cena, copiosa en algunos países, debe ser ligera, con cocciones a la plancha o al horno para evitar los productos nocivos. Este tipo de preparados deben primar siempre en esta dieta, en lugar de recurrir a los fritos y rebozados.

Foto: Iván Castillo

Ejercicio

Comer menos y más sano no es suficiente para sentirte 100% perfecta. Acompañando una dieta equilibrada con actividad física, el resultado será más rápido y efectivo. En este sentido, existen técnicas más específicas y ejercicios más generales. Ambos son efectivos.

En cuanto al primero, te presentamos un pequeño ritual de prácticas para realizar todos los días durante solo 10 minutos. Consiste en combinar una serie de ejercicios en serie sin ningún descanso, pero solo durante esos 10 minutos. Los ejercicios son: fondos, sentadillas, tríceps, abdominales de tabla invertida, splits y burpee. Después de su realización, deberás repetir las series y aumentar el ritmo con el paso del tiempo. El resultado es sorprendente y puede realizarse en casa.

Por otro lado, también proponemos entrenar tres días a la semana, invirtiendo un tiempo de entre 30 y 60 minutos. Todos los ejercicios que hemos mencionado anteriormente son interesantes en este punto, además de salir a correr (running) y asistir a clases de pilates, body pump, zumba o similar en el gimnasio. También te recomendamos practicar deportes en grupo, como tenis, baloncesto, voleibol o pádel. Además de hacer ejercicio, reforzará tu vida social y te ayudará a liberar el estrés acumulado durante el día de trabajo.

Foto: GaudiLab

Bebe agua: ¡es vida!

El agua es uno de los cuatro elementos, el material que llena tu piscina, el ingrediente principal para el hielo de tus cubatas y, sí, uno de los grandes compañeros para volver a recuperar tu línea. En verano, la ausencia de agua en el organismo se suma a la falta de ejercicio, a la ingesta de grasas y sales y a la eliminación de la fibra en nuestras comidas. El resultado final es claro: ¡retención de líquidos!

No te asustes. La solución para acabar con este problema de hinchazón incomprensible es volver a beber agua, la misma cantidad que deberías haber bebido durante el resto del año: entre 1’5 y 2 litros. Las frutas y verduras contienen agua, así como esa botella fresquita que guardas en la nevera. Además de hidratarte, acabar con la retención de líquidos y propiciar la diuresis, te saciará y evitará que devores durante las comidas. Bebe un vaso antes del primer plato y otro durante la comida. ¡Funciona!

Foto: Ernestine et sa famille Photography

Prueba estos consejos y disfruta de un otoño con la misma figura que luciste los primeros días del verano. Sentirse bien con uno mismo debe ser primordial durante todas las estaciones, no solo en época estival. Lo importante eres tú, no los demás. ¡No lo olvides!

 Foto: silueta runner, mujer haciendo yoga.

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