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Compañeros de vida: la boda de Laia y Josep

Aunque ya habían sido presentados por una amiga común, no fue hasta que meses después coincidieron en la universidad cuando surgió la chispa entre Laia y Josep. Desde ese momento, no obstante, no se separaron iniciando una historia de amor que culminó en una bonita boda retratada por las cámaras de Pixel Moreno.

Foto: Pixel Moreno.

La pedida de mano fue uno de los momentos más románticos de su vida en pareja. Tras subir a lo alto de la estación de esquí Grand Valira (Andorra), con las impresionantes vistas que eso supone, Josep mostró a Laia un vídeo que él mismo había preparado con las mejores imágenes de sus 10 años de relación. Después llegó la gran pregunta y, por supuesto, el sí quiero de Laia.

A partir de ese momento, comenzaron los preparativos de una boda cuidada al detalle y para la que Laia apostó por un vestido de corte muy romántico de Tot Hom, en cuya creación ella tuvo mucho que ver. “El cuerpo del vestido estaba bordado a mano, y llevaba pedrería y la falda era de tul y seda natural. Era muy cómodo y seguí su proceso de confección desde el primer momento”, cuenta la novia.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

Como complementos, Laia lució unos zapatos estilo peeptoe de Jimmy Choo, unos sencillos pendientes y su anillo de compromiso y, cómo no, el ramo, indispensable para cualquier novia. De su elaboración se encargaron en la Floristeria Punt Verd de Reus (responsables también de toda la decoración floral) y el resultado no pudo ser más espectacular: un precioso bouquet irregular de rosas blancas y en tonos rosados y astilbe.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

Para el maquillaje y la peluquería, Laia buscó desde el principio un look muy natural. Para conseguirlo confió en Sandra del Excellence Institut de Belleza de Reus, quién acertó con colores muy neutros en la piel de la novia y en Cebado Reus. Un sencillo semirrecogido con un tocado de flores de Rius de Forns, consiguieron la naturalidad y sencillez que Laia buscaba sin olvidar un toque de romanticismo.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

Josep, por su parte, se decidió por el chaqué de Diniz&Cruz para el día más importante de su vida y elegantísimo caminó del brazo de su madre hacia el altar. El lugar elegido para la ceremonia religiosa, la ermita La Mare de Déu de la Roca, con gran valor sentimental para la novia, acentuó aún más la belleza del gran día con sus impresionantes vistas.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

La llegada de Laia a la ceremonia y su entrada, del brazo de su padre, fue uno de los momentos más emotivos del día. “Fue uno de los instantes más especiales para mi, aunque toda la boda estuvo llena de ellos”, cuenta la novia. Una afirmación que quedó reflejada también en las fotos realizadas por Pixel Moreno en el interior del templo.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

A la salida, y tras la correspondiente lluvia de pétalos, los novios se hicieron sus primeras fotos como casados, mientras sus invitados se dirigían a Mas La Boella, el lugar escogido para el enlace, donde los novios tenían preparada una sorpresa: una actuación de un piano bar.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

Allí, empezaron a descubrir la decoración creada por los propios novios para un día tan especial. “Queríamos una boda que fuera “muy nuestra” por eso casi toda la decoración de la boda estaba hecha con hierro, ya que mi familia tiene un almacén de hierro. Los centros de las mesas eran en hierro y paniculata (la protagonista de la decoración floral). Había unos novios hechos en alambre y velas que quedaron muy originales y románticos”, cuenta Laia. “El seating y los indicadores estaban igualmente hechos en hierro. Además, como el novio es un apasionado de las bicis, decidimos poner como decoración dos bicis antiguas de nuestros abuelos”, recuerda la novia.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

Y tras el convite, llegó el baile de los novios, el paso previo a una fiesta que se prolongó hasta altas horas de la madrugada y en la que los recién casados pudieron compartir su felicidad con todos sus invitados.

Foto: Pixel Moreno.
Foto: Pixel Moreno.

¡Enhorabuena a ambos y gracias por compartir con nosotros vuestro gran día!

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