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Cuando lo romántico y lo silvestre se unen: la boda de Ana y Juanan

¡Ana y Juanan forman una romántica pareja! Se conocieron tras coincidir en varias ocasiones cuando tenían 17 y 19 años. Desde entonces están juntos y ¡ya han pasado más de 10 años!

Foto: Kiwo

En abril del 2013 y coincidiendo con el cumpleaños de Ana, Juanan le regaló un viaje a París en verano, un sueño hecho realidad para ella. En esta travesía Juanan aprovechó para pedirle matrimonio, ¡toda una sorpresa! Sin embargo, no fue la típica pedida con la Torre Eiffel de fondo o a sus pies, sino que buscó unos jardines preciosos con la excusa de hacer un poco de tiempo antes de la cena y, de repente, estando sentados en un banco frente a una fuente preciosa, ¡él se lo pidió! El 3 de mayo del año siguiente se dieron el “sí, quiero” en Alicante.

Foto: Kiwo

Para el maquillaje, Ana confió en Mª Carmen, de Bobbi Brown. Quería algo sencillo y natural, ya que no suele maquillarse diariamente y quedó contentísima con el resultado además de ¡guapísima! Gracias a la recomendación de una amiga, conoció a Iván de Peluquería Sagoa, el cual supo desde el primer momento captar la idea que Ana tenía en mente. ¡Un precioso moño bajo y deshecho!

Foto: Kiwo

Ana no llevó muchas joyas en su gran día, sólo su anillo de pedida. Se trataba de un modelo clásico y sencillo de Tiffany’s y unos pendientes de brillantes que le dejó la madre de Juanan. En el pelo lució dos peinetas de nácar, que le daban color al cabello. ¡Un toque único!

Foto: Kiwo
Foto: Kiwo

El vestido elegido por Ana para su gran día estaba firmado por Rosa Clará. Cuenta que nada más verlo por Internet sabía que ese sería el elegido, pero cuando fue a probárselo, ¡le encantó todavía más! Era un diseño de corte princesa, ajustado a la cintura, con escote en la espalda y manga francesa. Estaba confeccionado con una tela en brocado de seda y le añadió un cinturón de pedrería. Ana dice que, a pesar de lo que pareciese, el modelo no pesaba nada. De hecho, aguantó con él hasta pasadas las tres de la madrugada.

Los zapatos que llevó durante el día de su boda fueron hechos a medida en una fábrica de Alicante, Petrel 92, y la verdad que según confiesa, “no podían ser más bonitos y cómodos”. Le dieron a elegir entre miles de modelos, pero Ana tenía claro que quería unos zapatos de salón cerrados y de punta, en color azul cielo. ¡Fueron tal y como ella soñó!

Foto: Kiwo
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El novio, Juanan, eligió para su gran día un chaqué en azul marino con chaleco cruzado gris y corbata granate. Además lució unos preciosos gemelos y tirantes, que combinaban los colores de su estilismo (azul marino y granate),  que le dieron un toque muy señorial.

Foto: Kiwo

La ceremonia se celebró en la Basílica de Santa María, la más antigua de Alicante y ubicada en uno de los barrios más antiguos. Se construyó siguiendo el estilo gótico y entre los siglos XIV y XVI, sobre los restos de la antigua mezquita mayor de la ciudad, aunque después ha sufrido varias remodelaciones. Además, en su parte delantera tiene una bonita plaza que hace más acogedora la llegada de los invitados y de los novios y es el escenario perfecto para realizar preciosas instantáneas como las que capturó el Estudio Creativo Kiwo, encargados de guardar cada instante.

Foto: Kiwo
Foto: Kiwo
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En cuanto a la decoración floral, Ana y Juanan decidieron que fuera muy sencilla: copas con flores en tonos verde y blanco y en los bancos colocaron varias ramas de hiedra atada a la parte más exterior que formaba el pasillo para la entrada de los novios y padrinos.

Para el coche, además de la paniculata, los lazos blancos fueron los elementos que aportaron un toque diferente. ¡La llegada de Ana fue muy emocionante!

Foto: Kiwo
Foto: Kiwo
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Tanto las flores de la iglesia como las de la decoración de la finca y el ramo fueron encargadas a una amiga de Ana, Marta, de la Floristería La Trastienda. La novia sabía que hiciera lo que hiciera les encantaría, así que le dieron un par de ideas y confiaron en las dos profesionales.

Además, le asesoraron con el ramo, ¡no podía ser más bonito! Era de estilo silvestre, desestructurado y suelto, en tonos rosa palo, malva y blanco; rematado con una lazada de puntilla. La flores que lo componían eran: astilbe, peonia, syringa y limonium rosa. ¡Precioso y muy romántico!

Foto: Kiwo
Foto: Kiwo
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El lugar elegido para celebrar tan importantes momentos fue la Finca Torre Bosch. Juanan y Ana tenían la idea de poder hacer una boda de día y al aire libre, pero que además tuviera una zona de carpa o salón por si llovía o surgía cualquier imprevisto. Todo ello fue posible en este espacio, donde estuvieron a la altura de las circunstancias y les ayudaron y asesoraron en todo momento.

Foto: Kiwo
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El seating plan, muy acorde con la temática de la boda, se componía de enrejados y jaulas con pizarritas, ambientadas con cajas de flores y libélulas de rattan. ¡Detalles muy chic que marcaron la diferencia!

Foto: Kiwo

Las mesas llevaban los nombres de los lugares que habían visitado en su viaje a París, ése en el que Juanan le pidió que se casaran. Durante su estancia en el país galo se les ocurrió comprar unas imágenes tipo postales, las cuales sirvieron para nombrar cada mesa. Los manteles eran blancos de lino y las sillas modelo tiffany en plata. ¡Precioso!

Foto: Kiwo

Siguiendo con la temática silvestre del seating y del ramo, en la finca los novios colocaron elementos decorativos en tonos rosa, verde y amarillo, que alegraron el ambiente. Además, en las mesas pusieron cajas de madera con flores en los mismos colores y añadieron el fucsia. ¡Ningún invitado pasó por alto lo especial que era esta boda!

En cuanto al catering, tras hacer algunas pruebas, no tuvieron ninguna duda a la hora de elegir al Catering Murri. Ellos declaran que todo lo que habían oído de ellos era bueno y la verdad es que no les defraudó. ¡La comida y el servicio fueron excelentes!

Foto: Kiwo
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Ana dio el ramo de flores a su hermana, ¡que no se lo esperaba! Cuando llegó el momento, se acercó a ella para entregárselo y ambas se echaron a llorar. ¡Un momento muy emotivo! Además del propio, Ana entregó otros dos ramos hechos especialmente para la madre de Juanan y para la suya. ¡Sin duda, un detalle muy especial!

Foto: Kiwo
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El momento del baile fue uno de los más esperados. Los novios habían estado semanas recibiendo clases de vals con una canción: The Second Waltz de Shostakovich, la cual les gustó tanto que finalmente fueron la que bailaron en el día de la boda. ¡Un momento muy divertido y romántico!

Foto: Kiwo
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Ana pensó en todo momento en sus invitadas y por eso puso para ellas espardeñas para que tras el banquete pudiesen disfrutar y bailar todo el tiempo. Había de todos los colores, incluso con estampados de lunares, de rayas… ¡Una gran idea!

Foto: Kiwo

Además, a mitad de la tarde y uno de los detalles que más agradecieron sus invitados fue sacar merienda. Encargaron cupcakes a Las Manolitas y bollería tipo mini-croissants, donuts y mini-pepas de La Bambería, así como una gran variedad de chucherías y gominolas.

Foto: Kiwo
Foto: Kiwo

Ana y Juanan contaron con los servicios de foto y vídeo del Estudio Creativo Kiwo. Cuentan que no podrían estar más contentos con ellos, ya que “son encantadores, detallistas y siempre están pendientes de todo”.

Foto: Kiwo

Sin duda, fue un día importante en sus vidas que ambos recordarán con mucha ilusión y cariño. ¡Os deseamos lo mejor pareja!

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