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De aeropuerto en aeropuerto: la boda de Tere y Jordi

Las mejores historias son las que surgen de manera espontánea. Y esa es la máxima con la que Tere y Jordi vivieron su relación desde el primer momento, cuando se conocieron mientras estudiaban ingeniería aeronáutica, hasta el día de su boda, retratada a la perfección por Miriam, de  KissandChips.

Foto: Kissandchips.

La pedida de mano de Jordi sigue la línea de una relación vivida con naturalidad y en la que el amor ha sido siempre el componente más importante. “Me lo pidió en casa”, recuerda Teresa. “Un viernes cualquiera, él preparó una cena especial mientras yo estaba acabando de estudiar para un examen de inglés (algo que hace de manera habitual, por lo que la cena en sí tampoco levantaba sospechas). Al acabar de cenar me dio el anillo que había comprado esa misma tarde y que no quería guardarse más tiempo. Tenía claro que cuando encontrara el anillo, me lo pediría acto seguido, o se hubiera muerto de los nervios. En el momento de pedirme matrimonio yo estaba sentada en la silla del comedor, con el chándal y los pelos de estudiar. Puede parecer poco romántico, pero fue natural y muy bonito”.

Foto: Kissandchips.

A partir de ahí, ambos comenzaron a preparar una boda en la que las chicas de So happy together tuvieron un papel muy especial, ayudando a los novios para que todo saliese perfecto. El resultado fue una boda llena de detalles que tanto los novios como sus invitados disfrutaron al máximo y recordarán para siempre.

Para el día más importante de su vida, y también el más feliz, Teresa escogió un modelo de Aire Barcelona, con palabra de honor y corte en la cadera, con la parte de atrás abotonada y acabada con un lazo. Hubo dos detalles que destacaron por encima del resto: la cola, “preciosa, muy larga y, afortunadamente, postiza” y el velo, una pieza única que hizo para Teresa una de sus amigas.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Como joyas, por supuesto estaba el anillo de pedida, un precioso solitario de la joyería Aguilar de Terrassa, unos pendientes de perlas de su madre y las alianzas, realizadas en oro rosa por Iñaki Salom.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Para los zapatos, Teresa apostó por El tocador de la novia, donde adquirió un modelo de tacón alto tipo peeptoe. El ramo, de Bornay seguía la gama de colores de la boda, que eran el morado, el amarillo y el glitter. En él, no faltaba una sorpresa: “Como iba a ser una boda aeronáutica con un globo aerostático como sorpresa (mi marido es piloto de globos), parte de las flores del ramo tenían esa forma”, recuerda la novia.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Para el peinado y el maquillaje, Teresa tuvo claro desde el primer momento quiénes serían los elegidos. Por un lado Josele de Studio Visaje que apostó por un maquillaje natural que resaltaba sus rasgos sin exagerar nada y Eva Casanova, quien creó para la novia un precioso moño alto que le daba un aspecto clásico y romántico a la vez.

Foto: Kissandchips.

Para la ocasión, Jordi apostó por el clásico chaqué, algo que se desveló una vez que ambos llegaron a la finca Mas Can de Riera, donde, desafiando las tradiciones, los novios se hicieron una sesión first look, desvelando el misterio del traje de la novia antes de que comenzase el enlace.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Cuando comenzó la ceremonia, los invitados de Tere y Jordi pudieron comprobar todo el esfuerzo y la dedicación que ambos habían puesto para convertir el lugar de la boda en un verdadero aeropuerto, con pista de aterrizaje incluía. Todo estaba lleno de detalles que recordaban la profesión de los novios y que se materializaron en un espectacular avión 3D de flores creado por Studio Floral. Y es que, como Tere y Jordi explican, su boda estaba dividida en las tres partes de su trabajo como aeronáuticos. La ceremonia, la primera de ellas, simbolizaba el despegue, y con él, “el comienzo de nuestra vida juntos”.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Tras el sí quiero, los novios acompañados por Miriam, de Kiss and chips y por Noelia Jiménez, fotógrafa de apoyo en este día, se hicieron sus primeras fotos como recién casados. Miradas pícaras y muchas sonrisas fueron las grandes protagonistas de la sesión.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Y cómo no, los detalles continuaron durante el cóctel y el banquete. Una de las mayores sorpresas tuvo lugar durante el cóctel: El simbolismo de esta parte del día era “el vuelo” y por ello, Tere y Jordi sorprendieron a sus invitados con un globo en el que podían montarse para experimentar lo que el novio vive cada día en su trabajo. Los invitados, por su parte, tampoco se quedaron atrás y les dedicaron un flashmob mientras entraban al salón.

Foto: Kissandchips.

La última parte de la jornada, el banquete, simbolizaba el destino. “Para el banquete la decoración consistía en ramilletes repartidos en unos 6-7 botes por mesa, en grupos de colores amarillos o morados, con distintas flores. Los botes de cristal estaban decorados con purpurina plateada por nosotros mismos. La mesa presidencial no tenía ramilletes, sino unas flores sobre el mantel en forma de avión que preparó in situ Natalia de Studio Floral”, cuenta Tere. Además, “para representar el aeropuerto de destino, las tarjetas del sitting plan son a modo de tarjeta de embarque donde el nombre del aeropuerto es la mesa donde va cada invitado”.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Y finalmente, llegó el momento del baile, en el que los novios apostaron por dos vals en uno. “Nuestro profesor de baile nos preparó una coreografía y música que tenía parte de vals inglés (canción “Still me” de Erkan Aki) y vals vienés (“Can’t help falling in love” de Elvis Presley). Nos quedó muy elegante y bonito”

Pero, el espectáculo debía continuar y Tere y Jordi no dejaron pasar la ocasión de que así fuera. “Una hora después del baile, cuando nadie se lo esperaba, volvimos a quedarnos solos en la pista para bailar el baile final de Dirty Dancing “Time of my life”, con salto final incluido. Yo me cambié de vestido y me puse uno que se parecía mucho al de la película. Sólo cinco personas sabían que esto iba a ocurrir, y son las que hicieron la coreografía final con Jordi antes de que yo saltara, como ocurre en la película”, recuerda la novia.

Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.
Foto: Kissandchips.

Y es que para Tere y Jordi lo más importante de su gran día era disfrutarlo al máximo con sus amigos y familiares y que estos pudieran participar con ellos de cada momento, algo que sin duda consiguieron. “Fue un día muy bonito, lleno de anécdotas, que se me paso volando”, cuenta Tere. ¡Enhorabuena a los dos y muchas gracias por compartir vuestro gran día con nosotros!

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