El cortejo de niños

Vestidos de blanco, de pies a cabeza, el cortejo de niños suele sumar calidez y mayor emoción a la ceremonia, pero también puede sumarle un detalle de color que combine con las flores de la novia -azul, bordó, oro viejo- en un cinto, vincha, hebillas, tiara, o en los varoncitos una faja o las tablillas de una camisa.

El material preferido para las bodas más lujosas es la organza, y para los más sencillos, se puede optar por tafeta o raso. De todos modos es importante preveer la comodidad de los niños y si a alguno de ellos les provoca picazón o alergias alguna de las prendas o texturas que vosotras queréis elegirles.

Para el calzado las niñas optan por el uso de guillerminas blancas con medias de hilo caladas o de algodón muy fino y para los niños el color del calzado dependerá del color de su vestimenta, pero generalmente se sienten cómodos con calzado negro u oscuro y deben llevarlo con medias finas y lisas.

Buen marco:

Puede acompañar a los novios un solo niño, una pareja (niño-niña) o hasta cinco o seis. La cantidad depende del compromiso que tengan los novios, y no de una regla establecida. Lo importante es preveer que los seleccionados no se intimiden, ni obstruyan la llegada de la novia al altar. Por eso lo ideal es que tengan, como mínimo seis años y como máximo nueve para varones y diez para las niñas.

Por cuestión de armonía, encabezan el cortejo los más pequeños. Los varones, al igual que el padrino, van a la izquierda.

Previsión:

Por si algún niño se intimida, lo prudente es que una de las madres se ubique en la punta de un banco en la mitad de la iglesia, y, de ahí en más, otra mamá cada seis o siete bancos. Este sencillo truco os puedo asegurar que rinde sus frutos y a vosotras os dará mayor tranquilidad de que ningún imprevisto sucederá con los pequeños.

Image by © Tom Grill/Corbis

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