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Ilusiones hechas detalles: la boda de Eva y Jorge

Escribir la historia de parejas como Eva y Jorge te ayuda a seguir creyendo en el amor y el destino. Aunque fueron juntos a la guardería, lo que unió a esta pareja fueron las sesiones de estudio en la biblioteca. 15 años después y tras 10 años de convivencia, estaban listos para darse el sí quiero, bajo la atenta mirada del objetivo de Cristina Canibaño.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Como no podía ser de otro modo, Eva cuidó al máximo todo lo relacionado con la preparación de su gran día y el vestido no fue el elemento de excepción. Diseñado por María Isabel Iglesias, la novia estaba preciosa con un diseño estilo princesa realizado en mikado, con escote redondo y muy poca cola y en el  que la sencillez era la principal protagonista. “Siempre quise un vestido de novia muy sencillo y, tras muchas dudas, decidí que sería sin mangas”.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Como toque final, un precioso aplique de flores y hojas de Le Touquet,  con un cuerpo principal bastante grande que iba disminuyendo según rodeaba la cintura, todo en tonos melocotón, blanco y dorado envejecido. “La primera vez que ví en directo lo que hacía no me lo podía creer”, cuenta Eva que añade que, “creo que no hacen falta palabras para definir el trabajo de Paula (Le Touquet)”.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Como joyas, apostando por la sencillez, Eva escogió los pendientes que llevó la prima de Jorge para su boda y el anillo de pedida, un anillo de oro blanco con diamantes engarzados. Y sin duda, una de las piezas estrella de su estilismo nupcial fueron los zapatos, un modelo personalizado de Magrit, regalo de sus amigas. “Escogí el modelo Eleonor, un peep toe de punta redondo y tacón de 11 cm, con los materiales y color tuve mis dudas, son preciosos con todas las pieles que te ofrecen, al final escogí una piel vuelta en color nude y la “araña” en un pitón de oro rosa que hacía un contraste muy bonito”, recuerda. El ramo, de Pando floristas, realizado en blanco, rosa y verde, completaba el conjunto.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Para el maquillaje, Eva apostó sobre seguro y confió en Lorena Carbajal, que ya la había maquillado en otras ocasiones. Para la peluquería, apostó por Bárbara de Barbareando, que, finalmente, recogió su pelo en una trenza. “Estaba dudando entre una trenza muy informal o llevar el pelo suelto, quería algo bastante despeinado, el día que fui a la prueba me hizo la trenza que finalmente llevé en media hora y sin usar horquillas y apenas laca, cuando me la enseñó no podía creer que fuera mi pelo, con lo que no lo dudé ni un segundo. Hace auténticas maravillas, y además es encantadora”.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Siempre sabiendo que la novia sería la clara protagonista, Jorge no descuidó su aspecto y apareció muy elegante en la capilla del Palacio de Meres, donde se celebró la boda, con un El novio iba con un total look de Carolina Herrera: un traje clásico negro con pantalón estrechado, chaleco gris de botonadura cruzada y corbata azul noche con topos diminutos en blanco.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

En la ceremonia, no faltaron los momentos de emoción ni alguna que otra lágrima captada por la cámara de Cristina Canibaño. “Queríamos unas fotos muy naturales, que salieran nuestros invitados y amigos y que reflejaran la alegría del día. Si ya sabía que las fotos me iban a gustar cuando Cris me las enseñó no pude quedar más contenta con el resultado, entendió lo que queríamos perfectamente, ya cuando la conocí sabía que las fotos de mi boda las tenía que hacer ella”, recuerda Eva.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Tras el sí quiero, los novios y sus invitados se marcharon al Palacio de Meres, totalmente engalanado para la ocasión. De la decoración floral se encargaron los profesionales de Pando floristas, que apostaron por un estilo rústico utilizando mimbre y papel kraft  y combinando faroles, velas y diferentes tipos de macetas.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

El catering corrió  a cargo de Deloya Gastronomía que cumplió totalmente con las expectativas de los novios.  “Fue espectacular. La idea era un coctel muy largo, abundante y variado y una cena corta y fluida, y fue exactamente como resultó. La gente quedó encantada tanto con la cena como con el servicio”, cuenta la novia.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Pero sin duda, una de las cosas más especiales de su boda, fue la decoración del Palacio de Meres de la que Eva y Jorge se encargaron personalmente junto a Laina y Pilar, responsables de la organización de eventos del Palacio. “Los centros de mesa se componían de grupos de botellas de Mahou, sidra asturiana y botellas de leche antiguas, nos dedicamos parte del verano a decorar una a una con puntillas, serraje y cuerdas, iban encima de un rodaja de madera y rodeados de tarros de yogurt de cristal con velas en el interior”, recuerda Eva.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Los novios tampoco querían un libro de firmas al uso, por lo que pusieron a trabajar a sus invitados para impedirlo:  “Se nos ocurrió que nos escribieran postales vintage que les dejamos en una mesa con maletas antiguas y una máquina de escribir. También pusimos una polaroid y un biombo con cuerdas para tender las fotografías que quedó genial” Original fue también el seating plan se componía de una escalera y macetas de acero con paniculata, en cada maceta iba una tarjeta con la lista de cada mesa.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

 Y el plato fuerte fue una bici antigua con un cesto lleno de paniculata y latas colgadas que forramos con unos papeles de regalo. “ La bici era muy especial ya que era del padre de Jorge (fallecido hace dos años) de los años  70. Jorge la resturó completa y me la regaló por un cumpleaños. Fue una forma de que estuviera presente”, recuerda Eva.

Foto: Cristina Canibaño fotografía.
Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Tras la cena, el baile, muy animado con la música de  Pablo de Fredevents que alargó la fiesta hasta altas horas de la madrugada, cuando los novios apostaron por un original tentempié: ¡hamburguesas del MacDonalds!

Foto: Cristina Canibaño fotografía.

Y es que cuando una pareja pone toda su ilusión en su boda, como hicieron Eva y Jorge, ese empeño y esa dedicación se ve como resultado en su álbum de boda. ¡Muchísimas gracias por compartirlo con nosotros y enhorabuena!

Si te ha gustado esta boda, no te pierdas la de Ariadna, la novia de la corona de flores y David; ni la de Belén y Carlos, un enlace DIY lleno de detalles.

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