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Juntos para siempre: la boda de Ana y Pelayo

Ana y Pelayo se conocieron mientras disfrutaban de unas merecidas vacaciones en Gandía, cada uno junto a sus respectivos amigos. Coincidieron en varias ocasiones hasta que un buen día comenzaron a hablar. Por suerte, los dos eran de Madrid y, tras disfrutar de los días de playa, siguieron manteniendo el contacto.

Foto: Álvaro Sancha

Pelayo escogió un momento muy especial para pedirle matrimonio, un 31 de diciembre, justo antes de la cena de Nochevieja, aprovechó un instante en el que se quedaron solos y sacó una pequeña cajita a la misma vez que le preguntaba a Ana: “¿quieres casarte conmigo?”.

La fecha elegida para la boda fue el 27 de junio de 2015 en la Basílica de Covadonga (Asturias). “Aunque Pelayo tiene raíces asturianas, ambos le tenemos un cariño especial a esta tierra, nos trae muy buenos recuerdos”, confiesa la novia.

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

Para elegir su vestido de novia tuvo en cuenta la profesionalidad y exclusividad del diseñador Miguel Capote y se decantó por un modelo muy sencillo, en blanco roto y con escote barco.

Como joyas, Ana lució unos pendientes, de Majorica y el anillo de pedida, que diseñó Pelayo con la ayuda de un amigo del sector. Fue una grata sorpresa para la novia, ¡acertó de pleno!

Los zapatos eran de Mariana Barturen, completamente personalizados. Ana los quería cruzados, con un tacón alto pero cómodo y en color rosa claro con un toque de luz plateado en la planta. ¡Sin duda, supieron plasmar a la perfección lo que la novia deseaba en un precioso modelo!

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

El ramo, blanco y verde, fue de la Floristería Pando. “En cinco minutos me diseñaron el ramo perfecto, tienen mucha experiencia  y son muy profesionales”, cuenta Ana que quedó encantada con su ramo para el que escogió hojas de gardenia, fresias y bouvardias.

Estrada Núñez Estilistas, de Cangas de Onís, fueron los encargados de maquillar a la novia. “Tanto mi maquilladora, Leticia, como Naccho Madri, mi peluquero, son los responsables de que empezase la mañana tan relajada. Fue realmente divertido y me relajó mucho”, confiesa Ana.

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

La ceremonia, gracias al Santuario en sí, al abad y a los músicos, Barrocko Project, fue una ceremonia bonita y muy emotiva. Los músicos hicieron adaptaciones clásicas de canciones como Halo (Beyonce) o Secrets (One Republic) y el resultado fue precioso. Una misa muy amena, muy correcta de contenido, duración y sencillamente perfecta. Sin duda, un enlace con el que cualquier mujer soñaría…

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

A la hora de elegir al fotógrafo que captaría cada uno de los momentos más importantes de la boda no tuvieron dudas: Álvaro Sancha. Los novios cuentan que supo entenderles a la perfección y que, aunque lo de posar no era lo suyo, terminaron estando bastante cómodos gracias a sus técnicas. Lo mismo ocurrió con London Studio, quien grabó su vídeo de boda. “Nunca imaginé mi vídeo de boda como algo ameno e incluso divertido. Han sabido darle mucho ritmo, lo hemos visto mil veces, nos encanta”, explican los novios.

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

Y para crear una celebración tan especial contaron con un equipo de wedding planner, The Happy Day, que se encargó de todo lo relacionado con la decoración: centros, seating plan, candy bar, en definitiva, de crear los rincones más especiales.

El banquete se celebró en el Palacio de Rubianes y el catering estuvo a cargo del Restaurante Los Arcos, en Cangas de Onís. Los novios quedaron encantados con el catering, tanto por la capacidad de adaptación como por su profesionalidad y la calidad de sus creaciones.

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

Para los invitados los novios prepararon un detalle práctico, querían regalar algo que la gente pudiera usar y con lo que, pasada la boda, se acordaran de ellos. Finalmente se decantaron por pañuelitos de seda de colores variados para los chicos y pashminas, también de seda, para las chicas.

Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha
Foto: Álvaro Sancha

Para el baile con el que dio comienzo la gran fiesta, escogieron la canción I´m yours, de Jason Mraz, porque les encanta a ambos. La celebración fue un éxito, de principio a fin, un día que los novios recordarán por siempre, porque como bien dicen: “fue el mejor día de nuestra vida”.

Si te ha gustado esta boda, tienes que descubrir cómo fue la de Marta e Iván, la de Laia y Luis o la de David y Victoria.

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