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La coordinación del ‘día B’, paso a paso según una ‘wedding planner’

¿Te atreverías a contratar a una wedding planner? Foto: Pedro Zamorano

La planificación que realiza una wedding planner supera el año de previsión, aunque quizá la etapa más importante sea la coordinación del día B, que es cuando el trabajo realizado durante los meses previos llega a su fin y se consigue el resultado: que los novios disfruten de su gran día y que la celebración supere todas las expectativas.

El trabajo de coordinación de una wedding planner, no sólo consiste en estar desde las horas previas de la boda, sino que toma especial relevancia una semana antes a la fecha señalada, ya que son muchas las tareas que hay que asumir, y por ello es recomendable derivarlas a profesionales que permitirán ahorrar muchas tensiones a los novios y tendrán todos los detalles de la boda bajo control.

  • ¿Qué tareas realiza la wedding planner una semana antes de la boda?

La wedding planner establece un cronograma que refleja todos los proveedores que van a intervenir, sus competencias y aspectos a señalar, para establecer con cada uno de ellos los respectivos recordatorios, y así evitar contratiempos. No hay que olvidar que una semana antes es cuando es necesario confirmar el número de comensales, disposición de las mesas y hacer hincapié en las necesidades de los invitados (embarazadas, celíacos, niños alérgicos, etc).

Finalizado el repaso con cada uno de los proveedores, la wedding planner se pone a disposición de su gran protagonista: la novia, para ultimar los detalles del vestido, complementos y para acompañarle a las últimas pruebas.

  • Llega el gran día…

La wedding planner tiene a mano su cronograma con los teléfonos de todos los proveedores que intervienen, se traslada al lugar de celebración unas horas antes para coordinar la llegada de todos ellos y revisar que el servicio de cada uno se corresponda con lo contratado.

Una vez que todos los profesionales han cumplido con su trabajo, se traslada al lugar de la ceremonia (si es distinto al del lugar de celebración), revisa la decoración, da las últimas instrucciones a los músicos y al fotógrafo (previamente ha facilitado un guión de las fotos que no pueden faltar), y realiza el seguimiento del protocolo de la entrada de los invitados. Tras la ceremonia, coordina el transporte de invitados, recordando al conductor la dirección para que llegue con la máxima puntualidad.

Una vez llega al lugar de celebración, comienza la recepción de los invitados, repaso de los asistentes y mesas, seguimiento del reportaje fotográfico, controlando en todo momento los tiempos de la boda para no retrasar ninguna de las partes.

Mientras que los novios e  invitados disfrutan de la comida o cena, la wedding planner aprovecha para colocarla decoración de la barra libre, preparar los detalles de los invitados, etc. Estas y otras muchas tareas, dependiendo del tipo de boda, son las que asume una organizadora de bodas, cuya asistencia termina tras el baile de los novios.

El resultado final de una boda no es casual, es la consecuencia de una planificación y coordinación realizada por profesionales para que los novios sólo tengan que preocuparse de vivir ese momento tan especial.

 


Autor invitado: Marta Jiménez de Momentos y Eventos
Experta en organización de bodas

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