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La novia del vestido vintage: la boda de Victoria y Pedro

Tras más de ocho años juntos, Victoria y Pedro decidieron dar un paso más en su relación y darse el sí quiero. Para ellos, su boda, magníficamente retratada por Álex Iturralde, de Banako foto, no supuso solo la confirmación de que querían unir sus vidas para siempre, sino también el inicio de una nueva etapa, fuera de España.

Foto: Banako photo.

“Fue una boda pequeña y sencilla”, explica Victoria, en la que, no obstante, no faltaron todos esos elementos que contribuyen a que una celebración sea especial: el amor de los novios retratado en cada imagen, la felicidad compartida de sus invitados y esos pequeños detalles que marcan la diferencia en la decoración.

Que la de Victoria y Pedro iba a ser una boda con estilo quedó claro desde el primer momento, cuando Victoria eligió su vestido. “Siempre tuve claras algunas cosas acerca de cómo quería que fuera mi traje de novia”, explica. “Me gustaba un look vintage, entre los años 20 y los años 30 y no quería empezar de cero en su diseño, por lo que cuando vi los vestidos de Colour Nude lo tuve claro: serían la base de mi vestido ideal”. Así, Victoria se decantó por un modelo de líneas rectas confeccionado en crepe de seda, ligeramente elástico con manga larga y bolsillos. “ Me recordaba un poco al diseño de una americana hecha vestido”, explica. Para hacer que el diseño tuviese una personalidad única, la novia decidió modificar el patrón original para optar por un cuello en V y añadir un escote en la espalda. El resultado: un vestido glamuroso al estilo de los años dorados de Hollywood.

Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
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Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.

El toque final lo puso un cinturón de oro viejo con detalles vegetales que ayudaban a marcar la cintura de Victoria. Además, se incorporaron algunos apliques del mismo a la espalda y los puños del vestido. Y para los zapatos, la novia diseñó unos peeptoes de piel de lagarto con los que se sentía elegante y cómoda a la vez.

Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.

Las joyas, complemento de cualquier novia, también estuvieron claras en el estilismo de Victoria: “Llevé mi anillo de pedida, un solitario desmontable al que rodean dos alianzas de brillantes. También me puso unos pendientes con esmeraldas que mis hermanos me habían regalado. Saben que son mi piedra favorita y quería tenerla presente en la boda”. Y también considerada una joya, Victoria utilizó un yugo de su abuela que se puso a modo de mantilla para dar un toque más romántico a su look.

Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.

De la peluquería y el maquillaje se encargó Kley Kafe, con quién la novia ya había trabajado previamente en el mundo de la moda. “Siendo maquilladora tienes una especial obsesión en lo que se refiere a este apartado de belleza. Tenía claro que, con mis facciones, el típico maquillaje de novia me hubiese hecho parecer demasiado dulce. Por eso optamos por un ahumado suave en tonos marrones y tostados con un eyeliner bastante marcado. En los labios mi barra preferida de Tom Ford, Violet Fatale”, cuenta. Para el pelo, un sencillo moño de bailarina fue la opción ganadora. “Siempre llevo el pelo recogido o con ondas, así que no quería nada de volúmenes ni peinados muy elaborados que me hicieran sentirme extraña”.

Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.

 

De las flores, tanto del ramo como de la iglesia y el lugar del convite se encargaron la propia Victoria y su compañera María, con quien comparte la empresa de decoración de eventos B-Impassioned. Para el ramo de la novia los colores elegidos fueron melocotón mezclado con verde y toques blanco, por lo que emplearon rosas inglesas como foco principal, eucalipto, astrantia, rosa ramificada y algo de paniculata.

Foto: Banako photo.

La ceremonia religiosa fue uno de los momentos más especiales. Y no solo por la carga emocional que conlleva el sí quiero, sino también por la espectacular decoración creada por Victoria y María: “La iglesia, la decoramos con limoneros a la entrada y 8 magníficos liquidambars de 4 metros de altura que llenaban el altar y vestían las columnas, un espectáculo visual”, recuerda.

 

Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.

Tras el sí quiero, los novios y sus invitados se dirigieron a la Real Sociedad de Golf de Neguri, donde se celebró el convite. Allí, los invitados descubrieron la preciosa decoración creada por la novia y su socia a base de limoneros y lavanda. Además, un seating plan con dibujos de Jaime Hurtado dio un toque diferente al ambiente.

Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.
Foto: Banako photo.

La cena, a cubierto debido a la lluvia, dio paso al baile de los novios y a la fiesta que duró hasta altas horas de la madrugada. El broche de oro al día más especial de esta pareja a la que damos las gracias por haberlo compartido con nosotros. ¡Qué seáis muy felices!

 Si te ha gustado esta boda, no te pierdas la de Carmen y Rafa, a quienes unió un viaje de fin de carrera; ni la de Jenny y Jordi, una boda de cine.

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Comentarios (1)

Juan Francisco
17/05/2015

Me encanta este vestido, simple y muy pero que muy elegante!!

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