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La terapia prematrimonial está rodeada de mitos: ¡descubre por qué es beneficiosa!

Hace años, acudir a un psicólogo no estaba muy bien visto. La alerta de desequilibrio (casi de locura) de las personas que visitaban a estos profesionales era común entre los individuos que presumían de una vida placentera y sin sobresaltos. Por desgracia, esa tendencia a juzgar de antemano, muy propia de los ignorantes, sobrevive en algunos rincones de la sociedad. Lo cierto es que todos necesitaríamos un terapeuta para ayudarnos a sobrellevar la vida diaria, repleta de decisiones, crisis existenciales y preguntas sin respuesta.

La terapia prematrimonial es una práctica que no debe asociarse con los problemas de pareja. La lógica dicta que, si dos personas deciden casarse, su relación marcha “como la seda” y no necesitan asesoramiento. ¡Error! Acudir juntos a un psicólogo acaba con viejos tópicos y, sobre todo, ayuda a solidificar la base sobre la que construir la vida en común. Con la ayuda de algunos expertos, descubre por qué está práctica es altamente beneficiosa.

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Foto: Pemberley photos

1. Eliminar creencias tóxicas 

A diferencia de lo que nos ha enseñado Las Vegas, casarse no debe ser una decisión sometida a la impulsividad de dos jóvenes con ganas de hacer locuras. Contraer matrimonio sin conocimiento puede convertirse en un lastre y, por ello, la terapia prematrimonial resulta efectiva para iniciar esta nueva senda con el pie derecho. Gracias a ésta, buceamos en nuestro interior con el fin de hallar confianza en nosotros mismos y en nuestra pareja, una nueva oportunidad para abrirnos y compartir.

Según José Navarro Góngora, profesor de Psicología experto en Terapia Familiar, esta relación de transparencia que nace desde la confianza se consigue tras una profunda revisión de la vida personal, de todo lo que nos ha llevado hasta este punto: temores, motivaciones, expectativas… No hay nada como conocerse a sí mismo y al inminente marido/mujer para descubrir los puntos fuertes y debilidades del futuro que vais a construir juntos. De esta forma, las grietas serán mucho más fáciles de evitar o reparar.

Foto: Momenta Bodas

2. Roles

Las parejas no son “packs” de personas que se comportan como un único sujeto. Es cierto que, cuando te enamoras y decides casarte, hay decisiones conjuntas y comportamientos que circulan en la misma dirección; todo eso es precioso. Por otro lado, algunas parejas se convierten en dependientes y pierden la individualidad y la independencia, para formar parte de un todo que no le identifica completamente; eso ya no es tan bonito. Las personas son únicas y casarse no implica una pérdida de la identidad.

Los problemas de cada miembro de la pareja son importantes para ambos, pero su resolución depende, sobre todo, de la víctima. La profesional Ana Ramírez, especialista en Psicología Clínica y Psicoanálisis, considera que los problemas individuales que se toman como colectivos acaban desembocando en problemas conyugales. “La ayuda de la pareja siempre es importante, pero en ocasiones debe ser simplemente un apoyo”, comenta la psicóloga. Desde su punto de vista, la diferenciación de los problemas personales es clave para la convivencia en pareja, y la terapia prematrimonial puede ayudar a establecer ciertos roles. “Hay personas que aguantan cosas que no deberían y, por el mero hecho de estar casados/as, sufren demasiado o toleran demasiadas cosas”, cuenta Ana Ramírez. Y es que, en ocasiones, la independencia de cada uno aporta cosas nuevas a la relación y aviva esa llama que amenaza con apagarse si ignoramos su débil naturaleza. Colocarse un anillo no somete todo a su poder de unión metafórico. Unirse en matrimonio requiere cierta dosis de individualidad.

Consulta estos consejos para evitar la rutina de pareja.

Foto: People Producciones

3. Oportunidad de crecimiento y evolución en pareja

Dar el “sí, quiero” aumenta el nivel de seriedad de la relación, sobre todo por las responsabilidades que entran a escena. Lo que antes podía ser un juego, ahora se convierte en realidad pura y dura, con personas que dependen de ti.

Antes de dar el gran paso, es importante construir expectativas reales, tanto negativas como positivas. De acuerdo con la especialista Carmen Bermúdez Romero, éstas incluyen todo lo bueno y lo malo que puede asaltarnos tras la boda y, gracias a la terapia de pareja, podemos analizar el comportamiento futuro que nos llevará a afrontar determinados acontecimientos. Hay ciertas situaciones difíciles (pérdidas, despidos…) que ponen a prueba el matrimonio. Es conveniente saber cómo reaccionaremos, evolucionar conjuntamente y, de esa forma, hacer frente a la realidad que nos espera con mayor confianza.

Hay otras técnicas para conocerse mejor. Aquí 10 cosas imprescindibles que tienes que hacer con tu pareja antes de casaros.

Foto: JFK Imagen social

4. Entender que la boda no es la meta

El amor es tan complejo que cada pareja lo vive a su manera. No obstante, en su seno habita una esencia que, sometida a ciertas variaciones, suele establecer una estructura común a todas las relaciones. Según Robert Sternberg, la intimidad, la pasión y el compromiso son los tres grandes pilares de este concepto, reflejados en su Triángulo del amor,  y juntos tratan de alcanzar el equilibrio, un paradigma que lleva al amor consumado, el supuestamente ideal para todas las parejas. Sin embargo, estos tres pilares no son totalmente sólidos y dan lugar a diferentes tipos de amor durante las distintas etapas de la relación.

Dependiendo del momento, las parejas experimentan tipos de amor basados en la incidencia o ausencia de las mencionadas intimidad, pasión y compromiso. La teoría habla del cariño (intimidad), el amor romántico (pasión + intimidad), encaprichamiento (pasión), amor fatuo (pasión + compromiso), amor vacío (compromiso) y amor sociable (intimidad + compromiso). Gracias a la terapia, podréis comprender cómo funciona el amor, sus fases y entender que la boda es un paso más hacia otro tipo de aventura.

Foto: Pablo Laguia

5. Establecer límites a familias difíciles 

Aunque los matrimonios pertenecen a dos personas, las familias suelen participar de alguna forma. Por todos es sabido que, en ocasiones, esa participación excede ciertos límites y se convierte en un absoluto incordio. La terapia matrimonial es fantástica para poner sobre la mesa el papel que han de jugar las familias en la relación. En este momento, conoceremos de primera mano lo que nos espera y, si procede, llegaremos a un consenso.

Otro asunto importante relacionado con este tema es la dependencia de esa familia. Para algunos parejas, la proximidad de padres/tíos/abuelos es vital de cara a un futuro que puede requerir ciertas ayudas. Otros, sin embargo, no están supeditados a ello y adoptan una filosofía nómada que les lleva a ser una familia independiente. La terapia de pareja, así como la terapia familiar, presenta las decisiones que pueden plantearse en el futuro y ayuda a adelantarse a los acontecimientos.

Foto: Jose Cortes Cortejarena

¿Todavía crees que la terapia prematrimonial es para parejas en crisis? ¡Espabila! Quizá te ahorres disgustos en el futuro.

También puedes seguir alguno de estos consejos tras la boda: ¡32 reglas fundamentales para que todo en la pareja vaya bien!

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