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Mi gran boda campestre en un molino restaurado: el gran día de Marta y Luis

Cuando hace 10 años Luis decidía dar un giro a su vida y dejar la carrera de biología para hacer realidad su sueño de ser agricultor mudándose a una pequeña localidad de Barcelona, no se imaginaba hasta que punto su vida iba a cambiar. Allí conocería a Marta, que tras una bonita historia de amor, se convertía en su esposa el 30 de mayo de 2015 en una boda llena de detalles fotografiada por Laia Ylla.

Foto: Laia Ylla foto.

Con la idea de crear una boda “sincera y especial, sin grandes lujos ni salones”, Marta y Luis pronto tuvieron claro donde se casarían: en un antiguo molino del siglo XIV que ambos están reconstruyendo para convertirlo en su hogar. “Es un lugar mágico, perdido en el bosque, al lazo de un poza a la que me iba a bañar de pequeña con los amigos. Cuando llevé a Luis a ese lugar le maravilló. Desde ese día volvimos a menudo, hasta que un día  Luis me cogió de las manos,  me miro a los ojos y me dijo: ¿te imaginas lo que sería vivir aquí? ¿Y si lo arreglamos y hacemos del viejo molino nuestro hogar…? Así empezamos a reconstruirlo”, cuenta Marta. “No podíamos celebrar nuestra boda en ningún otro sitio”.

Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.

Para su gran día, Marta lució un vestido lleno de simbolismos, algo muy especial ya que lo había comprado a través de internet a una chica que lo vendía de segunda mano. “Cuando lo vi me enamoré y aún más al escuchar su historia”, recuerda la novia. Y es que, casualidades de la vida, el diseño estaba hecho con sedas chinas compradas en un mercado de Shangahi (Marta había vivido en esa ciudad durante un tiempo) y con telas adquiridas en París (otra de las ciudades donde Marta había residido). “Las casualidades eran demasiadas, no podía dar crédito a lo que oía”, cuenta. Un velo completaba su look de novia, reduciendo el escote del vestido durante la ceremonia.

Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.

Como joyas para la ocasión Marta apostó por unos pendientes hechos a partir de una joya de su bisabuela ya fallecida. Los zapatos eran unas sandalias planas con pedrería y el ramo, de flores silvestres, lo adquirieron unas amigas en la floristería Flors Farrés. Fue su hermano quién se lo entregó antes de la ceremonia junto a un poema que Luis le había compuesto.

Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.

Tras arreglarse en casa de su bisabuela y evocando la boda de sus abuelos, Marta se dirigió a la iglesia, un pequeño templo románico situado justo al lado de la casa. Para llegar hasta allí utilizó un antiguo dos caballos azul que Luis se había encargado de restaurar y que decoraron con paniculata y lazos para la ocasión. Con ese coche, decorado para la ocasión se fueron también de luna de miel a la campiña de la Provenza francesa.

Foto: Laia Ylla foto.
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Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.

Tras la ceremonia, los recién casados y sus invitados se dirigieron al molino para celebrar el convite, mientras los novios se hacían sus primeras fotos como marido y mujer. Allí descubrieron todo lo que los novios habían preparado para la ocasión, detalles que quedaron reflejados en las fotos de Laia Ylla foto.

Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.

“La decoración la hicimos con palés y balas de paja, todo muy campestre.  Llenamos las balas de cojines estampados en flores y ropa de hilo (a juego con los mantelitos que cubrían los palés) para que fuese más cómodo sentarse”, recuerda la novia. Pero sin duda, lo más especial fueron las ovejas, invitadas de excepción a su enlace: “Trajimos ovejas para dar un ambiente más bucólico al jardín y da la casualidad que además uno de los regalos que recibimos fue un sobre que nos entregaron atado al cuello de una cabra recién nacida con un lazo rojo. ¡Muy original y un guiño a nuestra vida campestre!”.

Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.
Foto: Laia Ylla foto.

Y es que la de Marta y Luis fue una boda diferente, con un toque rural y llena de detalles que ni los novios ni sus invitados olvidarán nunca. Porque cuando una pareja tiene claro que quiere una boda distinta y pone tanto cariño a la hora de conseguirla, personalizando cada detalle, no hay forma de que el resultado no sea una boda inolvidable, como lo ha sido la suya. ¡Enhorabuena a los dos y gracias por compartir vuestro gran día con nosotros!

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