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Otros mitos sobre de las bodas

Foto: Jennefer Wilson

El otro día os contábamos algunos de los mitos que rodean a las bodas hoy en día. Estos son los siguientes en nuestro top 10:

6. Las bodas son un negocio para los novios

Este punto es lo de más injusto que he oído en algunas ocasiones. Con tantas bodas a mis espaldas, durante diez años en EEUU y casi seis en España, no he visto nunca a ninguna pareja que haya hecho ningún negocio de su boda. He visto cómo se preocupan por cada detalle, cómo hacen las pruebas del menú pensando si les gustará a sus invitados, cómo gastan dinero en que todo esté al gusto de los invitados, en un autobús, en entretenimiento, en detalles adicionales, y jamás he visto a una pareja que haya sacado ni para los gastos.

Está claro que las parejas planifican su boda para celebrar, junto a sus familiares y amigos, un día inolvidable y quieren compartir con ellos la felicidad de esa celebración. Y no esperan nada a cambio, tan sólo que la gente disfrute, pero los regalos, rara vez dan para pagar tantos gastos y tantas preocupaciones. Si los novios pensaran en sacarse algo de dinero para los gastos de la boda, directamente, no gastarían dinero en celebración alguna.

7. La comida de boda siempre sabe mal

Los profesionales que proveen servicios de boda tienen, hoy en día, un nivel altísimo en general. En cuanto al tema del banquete, vivimos un momento en el que el consumidor es exigente y está acostumbrado a un nivel de servicio y de restauración alto. Tanto los caterings de boda como los establecimientos de cocina propia, están más que a la altura de los entornos más exigentes.

Se ciñen a los gustos y presupuesto de los novios, y atienden cualquier demanda en cuanto al servicio, menús especiales (celiacos, veganos, diabéticos, intolerancias alimentaria, kosher….) sin sorpresas de última hora. Además, están a la vanguardia de nuevas fusiones y de nuevos sabores. Cualquier proveedor de este tipo de servicios, trabaja de forma incansable para mantener un nivel de calidad por encima de la media que hay en otros países, con lo que no se puede decir que en una boda, precisamente, se coma poco o mal.

8. La ceremonia no se puede personalizar

Si la ceremonia es religiosa, es algo más difícil personalizarla, aunque siempre se puede preparar junto al sacerdote, y elegir juntos las lecturas, preparar unos misales con la liturgia y el programa musical, pero siempre hay alguna parte de los novios que se puede preparar para que sea más personal.

Si es civil, por supuesto, el éxito está asegurado cuanto más personalizada se haya organizado. En cuanto a la música, las lecturas, se puede cantar, implicar a los invitados de principio a fin, etc… pero, en cualquier caso, hay tantas ideas que pueden imprimir un carácter inconfundible de los novios, que merece la pena tomarse un tiempo y no ceñirse a una estructura manida que ya está tan trillada que resulta igual en todas las bodas.

9. La novia siempre tiene que ir con su padre al altar

Tradicionalmente, es el padre de la novia el padrino, la figura que la lleva hasta el altar, o la mesa del oficiante civil. Pero las circunstancias mandan. He conocido novias que me confesaban que no se hablaban con su padre, que no querían siquiera que estuviera en su día, y mucho menos que fuera el padrino. En algunos casos, simplemente, por evitar conflictos, han hecho lo que se esperaba de ellas y han ido del brazo de su padre para, una vez terminada la boda, seguir sin dirigirse la palabra.

En otros casos, han actuado en contra de lo que se esperaba y han tenido que enfrentarse a comentarios. La novia es, ante todo, una persona, que tiene sus deseos, sus temores, sus inquietudes y, en algunos casos, pueden no coincidir con los de su familia. No por eso ha de hacer lo que todo el mundo espera. Si la novia no quiere que sea su padre quien la lleve al altar o mesa de oficio civil, sea por el motivo y la circunstancia que sea, y si prefiere ir con su hermano, o con su madre, o incluso con su futuro marido, es una cuestión personal que no atañe a nadie más.

10. La fecha de la boda se ha de elegir en función de los invitados

Los novios son los únicos que deben elegir la fecha que más les convenga. Los criterios que se han de seguir a la hora de fijar la fecha de boda, han de ser de orden práctico y personal. El pragmatismo que los novios sigan según su trabajo, vacaciones, o pormenores personales puede afectar, en ocasiones, a algunos invitados, que también tienen sus particularidades, pero no podemos intentar ceñirnos a cien personas, es imposible.

Si los novios quieren casarse en agosto o en Navidad, sea por el motivo que sea, ellos son conscientes de que, quizá, haya personas que no puedan acudir a su boda, pero no hay mejor criterio que el de actuar en función de las circunstancias de cada uno.


Autor invitado: Concha Molina de En Buenas Manos
Experta en organización de bodas

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