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Saltándose las tradiciones pero no el romanticismo: la boda de Jaime y Vicky

Que Jaime y Vicky estaban destinados a estar juntos era algo que se veía venir. Aunque ella nació en Barcelona y él en Valencia, las madres de ambos eran del mismo pueblo conquense en el que pasaban cada verano. Primero como amigos y, con el paso de los años, con Cupido haciendo de las suyas, ambos iniciaron una relación que acabaría en una preciosa boda retratada por Mónica Carrera.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.

La pedida estilo película, fue íntima y romántica (sin llegar a ser forzada), aunque no del todo inesperada ya que Jaime había bromeado varias veces con la idea de declararse. Sin embargo, Vicky no podía imaginar la forma. Un día cualquiera, cuando ella llegó a casa de trabajar, Jaime tenía la cena preparada para ambos, “algo que suele pasar ya que siempre es él quien se encarga de las comidas”, apunta la Vicky. Pero ese día había algo especial. El plato de ella estaba tapado, supuestamente para que no se enfriara, y al levantarlo se encontró la gran pregunta escrita con letras de sopa de letras: “¿Te casas conmigo?”.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Tras una propuesta de matrimonio como esa, solo quedaba empezar con los preparativos. Lo primero, elegir el lugar para el enlace, algo que pronto tuvieron claro: Can Pagès, una masía ubicada en la Ametlla del Vallés que acogió la “ceremonia” y también el convite.

Como en el caso de cualquier otra novia, Vicky puso especial cuidado en la elección de su vestido. No quería algo tradicional, ya que ella no era una novia de ese tipo, prueba de ello es que Jaime y Vicky se vistieron juntos en su propio piso compartiendo risas y momentos especiales y rompiendo la tradición de que el novio nunca debe ver a la novia antes del enlace.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

“Quería algo sencillo pero también con un toque sexy”, recuerda. Y encontró lo que buscaba en Otaduy. El vestido que la robó el corazón fue el modelo Piaf, un diseño con el que se sentía a gusto por varios motivos. “Lo que me fascinó de él fue su espalda, formada por una pieza de tela transparente con dibujos en pedrería. En cuanto me lo vi puesto, además de esa espalda espectacular, me encantó el juego de telas de su falda y lo cómodo que era. Unía todo lo que buscaba racionalmente, y además de eso, ¡me robó el corazón!”, recuerda Vicky.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Como joyas, tan solo dos, de gran valor sentimental: unos pendientes de su hermana que a ella siempre le habían encantado y, cómo no, su anillo de compromiso, estilo solitario. Para los zapatos, Vicky apostó sobre todo por la comodidad, con unas sandalias rosa palo de tacón bajo. Y si hubo algo con lo que esta novia rompió la tradición fue con el ramo. Y es que, por sorprendente que parezca, ella eligió no llevarlo y optar en su lugar por un clutch joya que adquirió en Etsy. “En un ramo no hubiera podido llevar mi móvil, mi pintalabios y mis pañuelos…”, asegura.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Para el maquillaje Vicky confió en Bobbi Brown, su marca favorita de cosméticos. A ellos les pidió un look diferente en el que los ojos tuvieran todo el protagonismo. Por eso, lejos de lucir un maquillaje de novia natural, los smokey eyes hicieron su aparición, dejando los labios en un tono más sutil. De la peluquería se encargo su peluquera de toda la vida que creó para ella un un messy bun lateral con una diadema de hortensias naturales secas.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Jaime, como su chica, tampoco quiso seguir las “reglas” y apostó por un traje moderno y slim fit de Paoloni. El chaleco lo hicieron a medida combinando telas y tonos azules distintos a los del traje. Como complementos llevó simplemente una pajarita de color grana con topitos, unos gemelos de Star Wars, y su reloj de toda la vida. “El reloj tendría que haber sido mi regalo de compromiso, pero en su lugar le compré un sillón”, recuerda Vicky.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

La entrada de los novios en Can Pages fue uno de los momentos más especiales del día: ambos llegaron juntos y riéndose, algo que no dejaron de hacer durante la ceremonia. Oficiada por uno de sus mejores amigos (en realidad ellos ya se habían casado en el registro civil), el sí quiero estuvo lleno de momentos inolvidables, como un juego de preguntas para los novios o las palabras que les dedicaron sus amigos y familiares.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Tras el sí quiero, los Jaime y Vicky se hacían sus primeras fotos como casados junto a Mónica Carrera, de la que destacan su capacidad para captar momentos, sensaciones y miradas. “Hace un tipo de fotografía en el que los detalles y la magia del momento son los protagonistas. ¡Justo lo que queríamos!”, explica la novia.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Y mientras tanto, los amigos y familiares de los novios disfrutaban de la gran cantidad de detalles de decoración que Gemma y el resto del equipo de Can Pages habían preparado, con la paniculata como flor protagonista.

Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.
Foto: Mónica Carrera fotògraf.

Y finalmente, tras el banquete, el baile de los novios al son de Can’t help falling in love de Elvis Presley que dio paso a la fiesta que se alargó hasta la madrugada.

“Fue sin duda el mejor día de nuestras vidas”, aseguran los  novios. Y es que cuando una boda es especial por el cariño y la personalidad que se pone en ella, se nota. ¡Enhorabuena a los dos y muchas gracias por compartir con nosotros vuestro gran día!

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