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Sí quiero… casarme con un buen vino

Brindis en la boda Foto: Fran Russo

Donde no hay vino no puede haber amor

Eurípides

Os damos tres de los consejos de Meritxell Falgueras, experta sommelier y periodista, para elegir bien el vino que acompañe al menú de tu boda.

  • ¿Qué vino elegir para la boda?

Decid sí a los vinos que os dan placer, que diviertan a los invitados, que hagan meditar las almas y brindar alzando el corazón. Podéis decantaros por marcas reconocidas con pedigrí, o sorprender a vuestros invitados con una selección especialmente pensada para el momento y explicar su gusto (y el vuestro) en las minutas.

No dudéis en escoger formatos grandes tipo mágnum (1.5 litros el doble de la botella estandard) o hasta 3 litros (más no porque es difícil de mover), pues los vinos están más afinados. Sobre todo han de ser vinos que hablen vuestro idioma y casen con el menú. No estrictamente blanco con pescado y tinto con carne, si no vinos que potencien la calidad y el sabor de la comida. Porque, como los buenos matrimonios, el maridaje debe ayudar a hacer brillar más a la suma de las partes que por separado.

Por ello si servís marisco no tiene sentido acompañarlo de un tinto con cuerpo, porque gritará demasiado para que escuchemos la sinfonía salina del mar. Pero un pescado muy elaborado y guisado con un tinto de poco cuerpo, como por ejemplo de Pinot Noir, puede satisfacer a todos.

  • ¿Quién lo debe catar?

Ese día, nadie cercano entendido va estar en condiciones de poner la nariz cada vez que se abre una botella para comprobar que está en buen estado, por ello está bien que fichéis un sommelier, que dé las direcciones a los camareros. Él podrá marcar, no sólo el ritmo de la combinación con los platos, si no también velar porque la temperatura de servicio sea la correcta.

Según la selección podréis reservar las mejores copas acordes con las características de los vinos a degustar. Una tipo flauta para los espumosos, una tipo burdeos para los tintos y una con menos diámetro para los vinos blancos. Para que las botellas gocen del mejor dress code, hay complementos que marcan la diferencia, como pueden ser los drop-wine (láminas plateadas), o el clásico collar de baco plateado.

Foto: Creative Commons
  • ¿Cómo personalizar el brindis de la boda?

Es vuestro día, así que el brindis, que es ofrecer a los dioses el cáliz deseando salud, está de vuestro lado. La elección del vino para la boda da mucho juego: desde una etiqueta personalizada, a pensar en qué maridar con la decoración.

Si escogéis un espumoso tipo cava podéis deteriminar ‘especialmente degollado’ para la ocasión. Podéis jugar a servir añadas especiales del año en que os conocisteis para poder beber el sol que acarició vuestros primeros besos. O abrir un fortificado del año de vuestro nacimiento. Ese día, el vino calmará el corazón y os sentará genial si bebéis en la justa medida. Y miraros a los ojos, no vaya a ser verdad el dicho que, en caso de no hacerlo, os queden siete años de mal sexo… ¡no es cuestión de gafar la noche de bodas!

 


Autor invitado: Meritxell Falgueras Sommelier y periodista
Nariz de oro joven promesa de Cataluña 2007

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