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Una boda de cuento en la campiña jerezana: el gran día de Irene y Gonzalo

El calor del verano, la tranquilidad de la playa y la diversión de las salidas nocturnas con amigos comunes fueron el comienzo de la historia en común de Irene y Gonzalo. Así se conocieron cuando ambos eran estudiantes y él estudiaba fuera de España. Se gustaron pero casi no se atrevieron a decirse nada y dos años más tarde,  comenzaron por fin a salir en serio.  Así comenzó una historia de amor que acabaría en la preciosa boda que hoy os contamos, retratada por David de Biasí.

Foto: David de Biasí.

Cuando Gonzalo se armó de valor para pedir matrimonio a Irene, prescindió de cualquier artificio. La naturalidad de su relación estuvo también presente en ese momento que ambos recordarán para siempre: “Me lo pidió en casa, estando en pijama. Me quedé totalmente sorprendida”, cuenta la novia. Y a partir de ahí comenzaron a preparar un enlace para el que contaron con la inestimable ayuda del equipo de wedding planners de Bodas de Cuento. “Captaron nuestro estilo de boda muy rápido y nos propusieron infinidad de buenas ideas. Su creatividad, experiencia,  hicieron para nosotros y nuestros invitados una boda de cuento. Tienen un trocito de nuestro corazón”, asegura Irene.

Para un día tan especial, Irene apostó por un diseño de Fernando Claro, un modelo espectacular con manga larga, transparencias y pedrería en la parte superior  y una falda de tul con mucho movimiento que se remataba con un espectacular escote en la espalda.

Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.

Como complementos, su anillo de pedida y unos sencillos pendientes de oro blanco y diamantes, unos originales botines con cordones de color melocotón de la zapatería Zabol (Sevilla) y el ramo de la floristería La Azucena, compuesto por grandes rosas blancas con un toque rosado. ¡Espectacular! Para el maquillaje y la peluquería confió en la perfumería y centro de Estética Big Ben y en la peluquería Las Niñas.

Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.

Tanto la ceremonia como el convite se celebraron en el Cortijo de Frías, en plena campiña jerezana. Sus distintos espacios permitieron a los novios y a los profesionales de Bodas de Cuento contar con un escenario diferente para cada momento y hacer así aún más especial cada detalle. Así, el jardín fue el lugar elegido para la ceremonia, en la que se vivieron algunos de los momentos más especiales captados por la cámara de David de Biasí. “Las palabras de mi hermano, la felicidad de mis padres o la cara de mi marido son momentos muy especiales que jamás olvidaré”, cuenta la novia.

Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.

Tras el sí quiero, los novios se hicieron sus primeras fotos como marido y mujer, instantáneas captadas por David de Biasí, para el que Irene solo tiene buenas palabras: “Para nosotros, David fue muy importante porque nos hizo sentir muy cómodos en momentos muy emocionantes.  No hizo falta posar, él sacó lo mejor de nosotros sin hacer ningún esfuerzo. Para nosotros, el mejor fotógrafo de boda a parte de una persona increíble”.

Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.

Mientras los novios se hacían fotos, los invitados descubrían lo que el equipo de Bodas de Cuento había preparado para decorar el cortijo. Rincones llenos de magia y encanto y detalles de lo más cuidado, convirtieron el patio de moreras en el que se celebró el convite a cargo del cátering Alta Cazuela en un escenario de cuento para la boda de Irene y Gonzalo.

Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.
Foto: David de Biasí.

Y finalmente sonaron los acordes de Elephant Gun del grupo Beirut, la canción favorita de los novios, y al ritmo de los mismos se abrió el baile nupcial que dio paso a una fiesta que duró hasta la madrugada.

Foto: David de Biasí.

Y es que cuando los novios ponen su sello personal a su boda con la ayuda de los mejores profesionales, hay poco margen de error y muchas posibilidades de que el resultado sea un enlace inolvidable como el de Irene y Gonzalo. ¡Enhorabuena a los dos y gracias por compartir con nosotros vuestro gran día!

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