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Una boda sin dudas

Foto: Julian Beattie

Respondemos a vuestras dudas sobre la ceremonia de boda. ¿Quieres la opinión de nuestra experta en protocolo? Déjanos tus preguntas en los comentarios.

1. ¿Y el novio qué?

“Siempre preguntan las cosas las novias, porque dicen que son las que preparan la boda, pero a mí me gustaría saber como novio, qué más tengo que tener en cuenta además de ir a la ceremonia.”

¡Hola! Tienes mucha razón, y es estupendo que el novio quiera hacerse cargo de cosas. Aquí te digo unas cuantas:

El día de la boda, debes llevar dos pañuelos en tus bolsillos, de tela blanca y algodón preferentemente, y en su lugar kleenex de buena calidad. Si tu traje evidencia los pañuelos, se los puedes encargar al padrino o a uno de los testigos que, naturalmente, estarán cerca de ti.

Puesto que tu novia estará a tu izquierda en el altar, en el bolsillo del traje de ese lado, te guardarás uno de los pañuelos para poder ofrecérselo en caso necesario (lágrimas, sudor…), que volverás a guardar tú tantas veces como sea necesario, pues la novia no lleva bolsillos, y es horrible una foto con pañuelo arrugado en la mano… No debes dejar el pañuelo a la vista de nadie.

En el bolsillo derecho, llevarás otro pañuelo para ti, para las mismas necesidades.

¡Y cuidado con las mezclas… que no serías el primer novio que usa el de ella, o viceversa!

Si usáis coche, pide a tu chofer y al de la novia, que guarden botellines de agua mineral en pequeñas neveras, para que podáis beber y refrescaros tanto al ir al lugar de la ceremonia como al salir de él. En el coche de la novia, hay que tener en cuenta que iréis los dos una vez acabada la ceremonia.

Foto: Alexandre Borges

Si os arrojan arroz, tu traje quedará marcado. Lleva en el coche de los novios un cepillo para amortiguar el efecto blanco en la medida de lo posible. También llevarás un peine para el pelo, y la novia podrá ayudarte a limpiarte los restos de maquillaje que te habrán dejado en los besos de felicitación.

Los móviles deben quedarse en el coche o custodiados por otros familiares. Tenerlos en silencio no sirve, pues se acoplarán al micrófono, o nos pueden incomodar durante la ceremonia.

2. La comitiva de entrada. ¿Cómo hay que cogerse del brazo? ¿Y de qué brazo?

“¿Puedes explicarnos la manera correcta de cogernos del brazo y qué hacer con el ramo de novia si tenemos que subir escaleras, o cogernos el vestido?”

Hay muchos momentos en que hombres y mujeres se cogen del brazo, normalmente para caminar por la calle. Pero en una boda, no se trata de sujetarse para provocar un roce familiar, sino que somos parte de la celebración.

Es algo parecido a si desfiláramos por una pasarela. No es lo mismo que caminar por la calle ¿verdad?

Las mujeres:

El hombre no se va a ir de nuestro lado. No tenemos que agarrarlo, sino posar nuestro brazo sobre el suyo. Pasamos nuestro brazo derecho por debajo del izquierdo suyo, a la altura de su codo, y posamos la mano sobre su antebrazo como si quisiéramos enseñar los anillos.

El bolso de fiesta se lleva en la mano izquierda. Será pequeño, y seguramente no llevará cadena ni tirante, por lo que lo sujetaremos con toda la mano, dejando colgar el brazo de forma natural. Es decir, no lo llevaremos pegado al cuerpo cual robot, sino que seguiremos el movimiento de nuestro cuerpo al caminar, de forma acompasada, y sin aspavientos, no vayamos a parecer tampoco un soldado.

Foto: Elena Bau Fotografía

Guardaremos una distancia de al menos un palmo entre el cuerpo del hombre y el nuestro, de forma que podamos caminar cómodamente y nuestro vestido ni se roce ni se enrede con sus piernas. Esto nos permitirá también apoyar los pies con más seguridad.

Los zapatos. Seguramente los estrenamos, así que es importante y conveniente que en el ensayo general nos los pongamos: así podremos valorar correctamente cómo vamos a caminar, sobre todo según sea el pasillo de la Iglesia. Puede ser empedrado, con lo que, aunque se tape con moqueta, seguirá siendo irregular, y en cualquier caso, un tacón que no acostumbremos nos puede jugar una mala pasada. Así que caminaremos apoyando todo el pie y aprovechando el punto de apoyo que nos proporciona nuestro acompañante.

Los hombres:

Sus piernas son mas largas, y lleva zapato plano. Así que deberá tener en cuenta que la mujer camina más despacio, da las zancadas más cortas y además lleva tacones. Debe mantenerse a su misma altura de paso. Para evitar dar zancadas más cortas, lo que ha de hacer es caminar más despacio: es decir, mover las piernas con más lentitud.

Su brazo, del que irá ella cogida, no irá rígido ni en 90º. Los dedos de la mano, que irá ligeramente abierta, deben quedar a la altura de la cintura. No estará pegada a su cuerpo, sino ligeramente separado.

El otro brazo, caerá con naturalidad a lo largo del cuerpo. No irá, por supuesto, metido en el bolsillo, ni sujetándose la chaqueta, ni nada parecido.

La novia y su padrino:

La novia lleva un vestido más complicado y pesado, por lo que el padrino debe esmerarse en la forma de caminar y en la velocidad. Serán los más importantes de la ceremonia, por lo que todas las miradas estarán fijadas en ellos.

Foto: Jeremías Santochi

La novia, va cogida del brazo izquierdo del padrino, y en su mano izquierda lleva el ramo. Éste, independientemente de su tamaño, no debe rebasar, en altura, la cintura de la novia. Esto quiere decir que la mano debe quedar, aproximadamente, a la altura de su cadera. El ramo se lleva ligeramente inclinado hacia el padrino, cuidando de que no quede vertical para evitar el efecto palo.

Si necesita sujetar la falda para subir escaleras, por ejemplo, no la debe “agarrar” con toda la mano, sino cogerla con los dedos pulgar, índice y corazón… es un vestido que transmite elegancia, vaporosidad… no es un saco de patatas.

¿Y cómo sube la novia las escaleras? Lo que no hará nunca es permanecer cogida del brazo del padrino, y pasarse el ramo a la mano derecha para con la izquierda cogerse el vestido. Lo que sí hará es soltarse del padrino y con las dos manos (con el ramo en la izquierda si no le impide la maniobra, y si el ramo de novia es grande, lo dará a una de sus damas para que lo lleve hasta terminar las escaleras), levantarse ligeramente el vestido para subir sin peligro las escaleras. El padrino, por su parte, la sujetará por el codo derecho para darle seguridad.

La novia camina despacio, se ha de lucir. Sonríe y mira a sus invitados, pero especialmente ha de mirar hacia el altar donde ya le espera el novio. Por mucho que pese el vestido, no mirará hacia el suelo, porque las damas cuidarán de que todo esté correctamente colocado.

Se ha de disfrutar de este recorrido, como cuando sabemos que tenemos esperándonos en la nevera un maravilloso pastel que nadie nos quitará.

Fotografías cortesía de Julian Beattie, Alexandre Borges, Elena Bau Fotografía y Jeremías Santochi

 


Autor invitado: Charo García de Tu Boda es Única

Técnico superior en protocolo y wedding planner

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