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Y ellas dijeron “sí”, pero ¿cómo les pidieron matrimonio? ¡Inspírate con sus ideas!

Cada vez son más las parejas que se arriesgan a pedir matrimonio a su chico o a su chica de una forma diferente, huyendo de estereotipos y dando rienda suelta a su creatividad. Todos los que lo hacen se merecen un “sí”, porque seguro que a su pareja les encanta oír, leer o ver las palabras: ¿quieres casarte conmigo?

Hemos hablado con novias de la geografía española, de diferentes edades y que se han casado en diferentes épocas y ellas nos han contado cómo fue su pedida, ¿quieres saber más de sus historias? ¡Inspírate con estas ideas!

Foto: Graciela Vilagudin

Durante un viaje

Lorena Ramos de Valladolid, se sorprendió al descubrir la esperada pregunta. Su novio le pidió matrimonio durante un viaje que hicieron a la Riviera Maya. “Haciéndonos unas fotos, él escribió en la arena: ¿te quieres casar conmigo? Cuando levanté la cabeza y lo ví, él sacó el anillo”, cuenta emocionada Lorena. Además, su ya marido grabó todo en vídeo, el cual sirvió para anunciar la noticia a sus amigos y familiares.

Foto: People Producciones

En casa y con recorrido sorpresa

Confiesa Silvia Torrequebrada de Barcelona que Iñaki, su ya marido, es muy muy detallista y le encanta hacerle “sorpresitas y detallitos” hechos por él y por lo tanto cuando se lo pidió no era la primera vez que le sorprendía con algo así. Cuando llegó a su casa, descubrió Silvia desde desde el recibidor que toda su casa estaba llena de cartulinas de colores con mensajes. “Cuando llevaba tres cartulinas leídas ya estaba llorando y tuve que empezar un par de veces para enterarme de lo que esta leyendo”, comenta entre risas.

El recorrido finalizaba en la puerta de su habitación con un mensaje que decía: “abre esta puerta y encontrarás la llave de nuestra siguiente etapa”. Además había una hoja con instrucciones en la que a modo de resumen decía que debía encontrar la llave para resolver el enigma. Cuanto abrió la puerta, la cama estaba llena de globos y había pétalos de rosa por el suelo. Entre ellos estaba el anillo y en la pared de enfrente, hecho con cartulinas, un gran mensaje en el que se leía: ¿quieres casarte conmigo?

Foto: My One and Only

En el trabajo

No hay nada como recibir una sorpresa de tal magnitud en el trabajo y esto es lo que le sucedió a Mercedes Valencia de Ciudad Real. Su pedida fue una sorpresa totalmente, en la clínica dental que ella tiene, un sábado por la mañana de Carnaval. Él, su chico, estaba muy nervioso, pero ello no hizo que le restase emoción al momento y como esta odontóloga asegura con diamante incluido, porque si no, no sería una pedida perfecta.

Foto: Rodrigo Solana

Con algún imprevisto de por medio

“Nuestra pedida fue algo accidentada y divertida a la vez. Mi ahora ya marido, Carlos, tenía preparada una gran pedida, que incluía cena romántica en un precioso hotel, además del anillo que eligió junto con mi mejor amiga. Sin embargo, en el último momento me puse enferma, así que él anularlo todo”, detalla Nuria Garrido de Valencia.

Al día siguiente habían quedado para hacer unas compras y Carlos llegó dos horas tarde. Ella, algo obvio, estaba muy enfadada y en mitad de la discusión, él hincó rodilla y sacó el anillo, declarándose sin más. Ella dijo sí y él le explicó por qué había llegado tarde. Había tenido que ir al trabajo a por él y no podía abrir la caja fuerte para sacarlo… ¡Divertida cuanto menos!

Foto: Carlos Lucca

El 14 de febrero, San Valentín

Sheila Maqueda, nuestra novia del año 2015, y Luis, su ya marido, celebraron San Valentín al día siguiente, es decir, el 15 de febrero, ya que el 14 ella tuvo que trabajar hasta tarde. Así pasearon por los Alcázares y la Catedral de Sevilla.

“Una vez que subimos me asomé a una de las ventanas mirando las vistas, pero no miré al suelo. Luis muy nervioso, porque no sabía por cuál de las ventanas se vería el mensaje, se asomó y me dijo: ¿y esas letras? Cuando miré hacia abajo, en letras lilas (mi color preferido) se podía leer: ¿quieres casarte conmigo? En ese momento, sin tener en cuenta que era para mí, pensé en la suerte que tendría la afortunada para la que fuera dirigido el mensaje y cuando me giré, me encontré a Luis arrodillado con un anillo de diamantes de Tous”, explica esta novia, la cual además dice que fue un día espectacular y mágico en el que, por supuesto, lloró mucho.

Foto: Graciela Vilagudin

Con el amanecer como telón de fondo

Tras 13 años de de relación Yolanda y su chico, Abel, decidieron dar el gran paso. De mutuo acuerdo y sin una pedida llamativa, o eso era lo que creía la entonces novia… Durante un viaje a Punta Cana con unos amigos, todos decidieron el último día quedar para ver el amanecer y despedirse así de las vacaciones.

Cuando llevaban unos minutos allí, Abel le dijo que se acercaran a la orilla para hacer una foto. Ella escéptica aceptó. Al llegar, él la agarró y le dijo que era una pena que todo se acabara. Después, se puso de rodillas y sacó de su bolsillo un anillo de oro blanco con un diamante precioso y dijo las fantásticas palabras: “¿te quieres casar conmigo?”. Ella lloró y rió a la vez de la emoción a la vez que decía su sí. “A todo ésto todos nuestros amigos compinchados, sabiendo lo que iba a pasar, estuvieron haciendo fotos y grabando el momento. ¡Fue inolvidable! Una despedida de mis vacaciones para no olvidar”, declara Yolanda Pelegrina de Elche (Alicante).

Foto: People Producciones

Con un acompañante muy especial, su hijo

Al sur de la geografía española y de una forma de lo más especial, así fue esta pedida. “Estábamos pasando unos días en la finca familiar de Estepona, en Málaga, donde dos años más tarde nos casaríamos… Yo estaba embarazada de siete meses de nuestro pequeño Hugo. Mi ya marido me dijo de dar un paseo por la playa al atardecer, fuimos con Neyo, nuestro perro, y estábamos pegados en la orilla viendo el mar cuando de repente se el entonces novio se arrodilló nerviosito, sacó un anillo de Mío y me preguntó que si quería casarme con él. Por supuesto yo le dije que sí, nos besamos y Hugo nos dio una patada que sentimos los dos“, detalla entre risas Ana García de Madrid.

Foto: My One and Only

Practicando algún deporte de riesgo

A pesar de que Itziar Sapsootham vive en Gipuzkoa, su pedida sucedió en las Islas Canarias. Esta arriesgada novia fue la que le pidió matrimonio a su pareja y ¿cómo? Mientras hacían parascending, una especie de paracaidismo pero atados a una lancha. Como ella misma confiesa: “fue así, ¡a lo loco!”. Además, no fue preparada, simplemente pensó que era un gran momento para la proposición y como a él, su entonces novio, no se le ocurrió, pues ella se lanzó.

Cuenta también que no hubo anillo, ni en ese momento ni después, ya que a ella no le gustan “esas cosas”. Por otro lado, resalta de su pedida la forma de hacerlo “atada a cuerdas y arneses y volando a 50 metros del océano Atlántico”.

Foto: Rodrigo Solana

Y es que después de todo esto la reflexión que hacemos es que da igual si él te lo pide o eres tú la que lo hace o que incluso lleguéis a ello hablando del tema. Lo importante es lo que significa el momento y que a partir de entonces vuestras vidas cambiarán, aunque sea algo mínimo. Sin duda, ¡viva el amor!

Si quieres además puedes saber qué conversaciones debes tener antes de dar el “sí, quiero” o cosas que hacer en pareja antes de casaros. ¿No te parece útil?

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