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Una boda de lo más internacional en Sevilla: el gran día de Will y Bea

Will y Bea se conocieron en enero de 2011 en Bristol, (Inglaterra) en el concurrido barrio de Clifton, en la zona del triangulo donde se encuentran los bares y restaurantes más caros de la ciudad. “Yo terminaba mi jornada en Lizard Lounge, el bar donde trabajaba sobre las tres de la madrugada y esperaba a una amiga que saliera de trabajar también. Hacía frío y estaba nevando. Vi a un chico, que andaba camino de la parada del taxi. Iba en manga corta y parecía tener frío, así que quise ayudarle”, cuenta de forma especial la novia. ¡Ahí comenzó su relación!

El momento de la pedida fue de lo más singular. Will llevaba varios fines de semana haciendo planes con ella “un poco diferentes”, como llevarla a practicar squad al desierto o reservando para cenar en un restaurante carísimo. Su intención era pedírselo en las dunas del desierto y hasta allí se desplazaros, pero cuando llegaron el sitio no era como él esperaba y no lo quiso hacer. Así que estando de vuelta reservo mesa en un buen restaurante para la ocasión.

Sin embargo, Bea se encabezonó en ir a la fiesta de cumpleaños de una amiga y se vio obligado a cancelarlo. Su sorpresa llegó cuando, esa noche del cumple, ella se estaba duchando y de repente escuchó música alta. Will le pidió que fuera al salón en cuanto acabara, “que era importante”. ¡Cuando llegó lo vio de rodillas con el anillo!

La boda se celebró el 3 de julio de 2015 a las 20:30 en la Iglesia Colegial del Salvador de Sevilla. El vestido de novia que Bea lució fue diseñado y confeccionado por Belén Miranda. “Ella y su equipo hicieron un maravilloso vestido y un gran trabajo. Hay que tener en cuenta que me hizo el traje en tres pruebas, ya que yo vivo en Dubai y ella en Sevilla”, explica la novia.

Dicho vestido estaba confeccionado en piel de ángel y combinado con tul de algodón bordado en espalda, brazos y centro de la falda. La cola, desmontable, se realizó del mismo modo y medía tres metros de largo. Además, en la parte trasera llevaba una abotonadura con pequeños botones forrados del mismo tejido del vestido. Al tul de seda, utilizado para el velo, se le dio la misma medida que a la cola.

Todo acompañado con una preciosa tiara de Cherubina y unos zapatos en tonos verde manzana, beige y gris muy clarito de Patrizia Pepe. El bonito ramo compuesto por brunia, verónica, lisianthus, romero y verde africano fue hecho en la Floristería La Alfalfa, ubicada en la plaza de la Alfalfa de Sevilla. El maquillador y peluquero encargado de hacer de Bea toda una princesa fue Manuel Gutiérrez.

Los profesionales elegidos para estos especiales momentos fue el equipo de Cayuela Vídeos, los cuales se encargaron de hacer algo único. “Dejaron  plasmado de la manera que sólo ellos saben hacer la película de nuestra boda. Son diferentes y consiguen transmitir algo tan, tan especial…”, describe Bea.

Para la decoración floral confiaron en el mismo lugar que para el ramo de novia, la Floristería La Alfalfa y ésta consistió en diferentes tipos de flores: lisianthus blancos, lilium, paniculata, barros y mostera. ¡Todo quedó ideal!

El convite se celebró en la Hacienda el Vizir, en Esparintas (Sevilla). Fue una boda tipo cóctel o buffet con puestos de comida tradicional e internacional, por ejemplo de pesto, de ibéricos con cortadores a la vista, de quesos, de sushi, de postres y de pequeñas cazuelas, añadiendo una barra libre a la vista.

Una alfombra roja rodeada de candelabros recibió a los novios y a sus invitados en el lugar, donde también había sillas árabes de forja; farolillos de cristal traídos de Marrakech, en tonos dorados y cobre; servilletas blancas de lino… La distribución se hizo alrededor de la fuente principal contando con 15 mesas de apoyo junto con seis sillas y mantel de lino blanco. Además de 10 mesas altas de forja y en las zonas de la barra libre había también cojines blancos estilo chill-out. ¡Todo se rodeo de velas y faroles con una música ambiental!

Las mejores amigas de la novia llevaban todas un detalle de flor de laurel en la cabeza, ya fuera en forma de diadema, tiara, peinecillos o abajo en un moño y también cada cual llevaba plata vieja u oro viejo. Por su parte, los testigos del novio fueron todos en chaqué clásico.

En cuanto a los momentos más especiales para Bea fue cuando su novio, Will, lloraba y la miraba durante toda la ceremonia. En la iglesia también, la novia destaca cuando sus tres mejores amigas se subieron al altar para hacer una pequeña lectura que habían escrito ellas mismas y con la que dejaron a todos emocionados.

Para Will fue también importante cuando su mejor amigo, Tom, uno de sus bestman, y su hermano, James, leyeron unos entrañables discursos. Tom incluso se preparó una presentación bastante “laboriosa” donde hablaba también en español.

Sin duda para la pareja hubo dos momentos de felicidad mutua: cuando antes de sacar su tarta sacaron al hermano de Bea que cumplía 30 años y el cual se emocionó bastante, y cuando el novio, William, habló de la novia tanto en inglés como español en un sincero discurso. “Todo el mundo se emocionó con ese momento tan maravilloso”, recuerda Bea.

Durante la fiesta los ya recién casados abrieron el baile a ritmo de la famosa canción Over the rainbow y para después hicieron un remix con las canciones que más les gustan de cada época, siendo graciosas y pegadizas, que además la gente conocía y con las que disfrutaron bailando, tipo Aserejé, You are the one that I want de Grease…

¡Os deseamos toda la felicidad del mundo pareja!

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