Manu Amarya: "Hay cosas que no se pueden decir con palabras y que una simple mirada es capaz de expresar con claridad"

Este fotógrafo de bodas trabaja, lo que él mismo denomina, un 'fotoperiodismo libre', en el que cuenta lo que ocurre pero desde un punto de vista artístico.

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Para confiar en alguien, lo mejor es conocerlo, estaréis de acuerdo… Más aún si a esa persona vais a confiarle los recuerdos más importantes del gran día. Si ya habéis visto la galería de fotos, tenéis que saber que el ‘culpable’ de las mismas es Manu Amarya. Y, con motivo de vuestra boda, queremos que le conozcáis.

La fotografía siempre ha sido su pasión. Siendo aún un niño le regalaron su primera cámara de fotográfica y, desde entonces, no se ha podido desenganchar de ella. Su estilo es, como él mismo define, fotoperiodismo libre: “No me gusta enmarcar mi estilo dentro de una corriente específica, considero que poner etiquetas limita la creatividad ya que te obliga a ceñirte a unas condiciones determinadas. Si tuviera que hacerlo sería fotoperiodismo, pero un fotoperiodismo libre, no me gusta dejar atrás el lado artístico de la fotografía”. El resultado de su trabajo es “elegante y sobrio“, llama a la emoción sin artificios innecesarios y desmedidos.

Este fotógrafo sabe que “hay cosas que no se pueden decir con palabras y que una simple mirada es capaz de expresar con claridad”, por ello, estas son las situaciones que más le gusta capturar. Como truco principal con cada pareja de novios, utiliza la confianza, “así consigo que se relajen y dejen fluir sinergias entre ellos que luego capto en mis fotos. Antepongo la naturalidad a las poses artificiales, pero siempre busco una mirada creativa que le dé un toque estético y creativo a cada fotografía”, explica el experto. Un trabajo fiable y cómodo para las parejas que le eligen, que pronto se suelen olvidar de su presencia para centrarse en lo que realmente importa, su gran día.

Como en todo trabajo, existe un desafío, asegura Manu Amarya: “El gran desafío al que me enfrento en mi trabajo es doble, por una parte debo tener la capacidad para favorecer el ambiente más propicio en el que fluyan estos gestos y miradas, por otra necesito la capacidad de observación suficiente para descubrirlos y captarlos en el momento apropiado”.

Considera que sus fotografías son su gran fuente de inspiración, pues “cada nuevo reportaje de bodas no es más que la evolución de los anteriores, un paso más en mi búsqueda constante del equilibrio perfecto entre naturalidad y belleza artística“, detalla. A cada pareja, trata de ayudarla en todo lo que necesiten, pues sabe de la importancia de una boda y de que cada celebración es única y personal.

Trabaja con un paquete perfecto para los novios, que incluye preboda, boda y postboda, y explica que cada una tiene una función particular: “La preboda sirve para ganar confianza entre nosotros, facilitando unas fotos más naturales el día de la boda. En el caso de la postboda, lo que nos aporta es tiempo y tranquilidad el día de la boda, ese día sólo lo dedicaremos a fotos del evento que es lo que interesa y los novios son libres de utilizar su tiempo como mejor les venga”.

Su objetivo es el mismo que el tuyo, que las fotos salgan lo mejor posible, así que, lo más acertado es hacer equipo con tu fotógrafo desde el primer minuto y, en la medida de lo posible, escuchar sus consejos. Nadie como él para saber lo que le funciona y obtener así los mejores resultados. Si queréis ganar el día de vuestra boda, dejaos aconsejar por Manu Amarya.

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