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Discurso de boda: cómo escribirlo para que quede perfecto

Discurso de boda: cómo escribirlo para que quede perfecto

Debes tener claro qué tipo de discurso quieres dirigirles, dónde tendrá lugar, en qué momento y qué quieres expresar. Así que toma nota de estos consejos para ayudarte a dar el discurso perfecto.

Discurso de boda: cómo escribirlo para que quede perfecto
Foto: Volvoreta Bodas
  • Protocolo
  • Discurso
Las bodas dan pie a muchos tipos de nervios. Uno de ellos surge al pronunciar en público el discurso que has preparado, ya sea durante la ceremonia en una boda civil, una boda religiosa o en pleno banquete. Y es que da igual que el discurso lo hagan los novios, los amigos, los padres y cualquier otro familiar. Siempre resulta algo complicado ponerse delante de un papel escribir y lo más difícil para algunos, contarlo delante de todos los invitados. Pero, ¿cómo hacerlo? Si no eres muy ducho en las artes de la escritura, pide ayuda a otra persona para que te ayude a estructurar lo que quieres decir, pero sin dejarle redactar la nota. Si se te da bien escribir, ya sabes lo que tienes que hacer. Pero, en cualquier caso, sea cual sea tu papel en la boda, si tienes que hacer un discurso sigue estos consejos para guiarte y consigue conquistar a todos con tu manera de expresarlo. 

1. Cómo hacer un discurso de boda

2. De qué hablar en el discurso

3. Discurso de boda gracioso y emotivo

4. Lenguaje, extensión y ensayo

5. Discurso oficiante boda civil

1. Cómo hacer un discurso de boda

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Independientemente de cuál sea tu papel en la boda, hacer un discurso de boda no siempre es fácil. Así que antes de nada, piensa que el discurso debería reflejo de todo lo que sientes especialmente si eres el protagonista o alguien muy cercano. Por ello, no te pongas a escribir a lo loco… respira, reflexiona, analiza y ten en cuenta estos consejos:

  • Qué tipo de mensaje que quieres dar, lo que sientes y cómo transmitirlo y, sobre todo, cuánto quieres mostrar al mundo sobre tus sentimientos.
  • Haz un borrador de todas esas ideas que han brotado en tu cabeza. Empieza contextualizando el momento en el que te encuentras y echa la vista atrás para entregar a tu pareja (si eres el novio/a) y público referencias de vuestra relación. Indaga mucho en ello y menciona a todas las partes implicadas. Finaliza con una buena reflexión sobre todo lo que habéis construido y lo que queda por construir.
  • Piensa el tono: los hechos pueden ser unos, pero adornados con cierto estilo pueden evocar unas cosas u otras. ¿Qué prefieres? Decídelo antes de ponerte a escribir.

A partir de ahí, puedes coger el boli o teclear en el ordenador. Todo fluirá porque lo tienes anotado al lado, como guía para escribir y no quedarte pensando en la nada. Tu relación con esa persona es especial y, aunque no sepas escribir, las ideas surgirán. Como ya te hemos advertido, puedes servirte de la ayuda de una persona que escriba mejor que tú o que, simplemente, sea un poco más organizada. Pero recuerda que la esencia debe ser tuya, solo tuya. 

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Foto: David Morales

2. De qué hablar en el discurso

Obviamente esto dependerá mucho de quién pronuncie el discurso, lógicamente no es lo mismo que lo hagan los novios y los amigos de estos. Si eres el novio o la novia lo normal es que hables de vuestra relación, lo que te hace sentir la otra persona, qué te encanta de él o ella, qué pensaste cuando la conociste, qué cosas te divierten, anécdotas curiosas que hayáis vivido juntos (y que se puedan contar, lógicamente) por qué quieres pasar el resto de tu vida junto a esa persona.

Si eres el oficiante de boda o algún familiar o amigos, lógicamente hablareis de cosas distintas, seguramente mucho menos íntimas pero también puede ser emotivo y especial. Pero seas quién seas en una boda hay ciertos consejos que es mejor que tengas en cuenta y que te ayudarán a la hora de saber de qué hablar y de que NO hablar:

  • Evita temas polémicos: hay que tener en cuenta que algo que a ti te puede parecer muy gracioso como una anécdota de vuestra infancia a lo mejor no lo es para el resto y lo que es peor, avergüenza a los novios y los invitados. Piensa bien si lo que vas a contar puede ofender a alguien o sentar mal.
  • Anécdotas especiales: seguro que hay muchas anécdotas interesantes, divertidas o emotivas que hayáis vivido juntos y que puedes contar y conseguir sacar una sonrisa de los asistentes. Puedes hablar de situaciones que sean una muestra de la personalidad de los novios, algún detalle que haga que los invitados entiendan de qué habláis y se diviertan con vosotros.
  • Haz partícipes a los invitados: sobre todo si eres el protagonista es importante decir unas palabras en agradecimiento a los invitados que han hecho posible que estéis aquí y que más os han ayudado. Lo ideal es incluir anécdotas con más familiares y amigos y sobre todo, no te olvides de hablar de las dos familias. Haz una mención especial a las personas que no han podido asistir por problemas de agenda, de salud o de situación geográfica.
  • Intenta no tirar de drama: ni aprovechar esas ausencias para construir un clima triste. No te recrees en las pérdidas importantes, sobre todo si son recientes, y no las menciones si no eran personas especialmente directas, pues nunca sabes qué sensibilidad puedes herir. Pero si quieres hacer alguna mención especial, hazlo con respeto, recordando los buenos momentos y lamentando su ausencia con bonitas palabras exentas de dramatismo.
  • Valorar a los novios: poner en valor a los protagonistas es importante en un día tan especial para ellos, así que dedicar parte del discurso  a valorar cómo son y por qué son esenciales en tu vida dará al discurso un toque muy emotivo.
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Foto: Beatriz Tudanca

3. Discurso de boda gracioso y emotivo

Cada persona es libre de escribir a su antojo, pero os recomendamos el equilibrio entre emoción y humor. Porque emocionar es clave cuando se trata de un discurso así y para ello son vitales las referencias al pasado, mencionar a personas importantes y hablar de los sentimientos que os han llevado a dar ese gran paso. Aunque suene melodramático o engañoso, busca las lágrimas del personal o un discurso que puede provocarlas; ello significa que tus palabras y tono son lo suficientemente emocionantes.

Pero no te olvides del humor. La comedia ayuda a que todo sea más llevadero y en combinación con la emoción forman una bomba de relojería. Para empezar, el humor ayuda a romper el hielo, a calmar los nervios (tanto los tuyos como los de tu círculo más cercano) y a poner las bases de un discurso que, como decimos, debe bascular en torno a la comedia y a la emoción. Porque el humor rebaja la emoción para no convertir el discurso en una piscina de lágrimas o en un drama. Además, esta técnica potencia las sonrisas y las risas, dos de las más grandes formas de expresión que no pueden faltar en un día de alegría como ese. El humor es clave para la vida, para las relaciones, para afrontar todo de una manera más positiva. ¡No te olvides de él en tu boda!

Para hacer uso del humor, intenta no recurrir al chiste fácil, a los tópicos o las bromas pasadas de época. Busca ser original, ingenioso/a, tira de anécdotas y menciona hechos de todo tipo, tanto los conocidos por la pareja como los que sean vox populi. Pero no conviertas el discurso en una interpretación exagerada o esperpéntica, pasada de vueltas. Esto no es el Club de la Comedia y quizá no tengas el talento como para buscar ese tipo de risas. Si hablas con una gracia comedida, seguro que te metes a todos en el bolsillo.

Finalmente, es importante recalcar la importancia del respeto. No te apoyes en el humor para descalificar a alguien (tanto presente como ausente) o para humillar, aunque esto fuera divertido para los abusones del instituto. Mucha gente lo hace y no hace gracia, en absoluto. A veces, las bromas se malinterpretan y ponen en evidencia a las personas implicadas. Utiliza la comedia siempre con respeto, aunque sueltes pullas divertidas.

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Foto: Volvoreta Bodas

4. Lenguaje, extensión y ensayo

Si sabes escribir, tienes varios puntos ganados en esta travesía hacia el discurso perfecto. Si se te da bien, mucho mejor, la verdad. Debe estar bien escrito, por supuesto, pero hay formas bellas de escribir que pueden estar alejadas de la pedantería. Estos sencillos tips seguro que te ayudan:

  • Utiliza un lenguaje llano, natural, a la altura de todos los presentes, entre los que habrá niños, adolescentes, adultos y personas mayores. No te enredes con expresiones confusas o léxico complicado ya qye todos deben entender el mensaje y este, aunque bonito, no debe resultar indescifrable para nadie.
  • Controla la extensión del texto. El discurso debe tener el tamaño adecuado, que no canse tras una primera lectura. Para ello, compártelo con algunas personas y llega a la conclusión de alargarlo o acortarlo. Para ello, siempre es mejor escribir poco y con sentido que mucho y con palabrería vacía. ¡Lo ideal son cinco minutos!
  • Intenta ser claro, conciso y emotivo a partes iguales, evitando parrafadas tamaño Quijote que provoquen distracciones en tu audiencia. Así, acabarían perdiendo el hilo del mensaje; mejor que te recuerden por un discurso bonito que por uno interminable y soporífero.
  • Escribe con el corazón.  No intentes escribir un discurso con palabras con las que no te sientas cómodo, sé tu mismo, utiliza un lenguaje cercano y comprensible con frases emotivas. Utiliza palabras de la calle y chascarrillos si tú y tu público estáis cómodos con él, pero evita las palabras malsonantes y expresiones demasiado generacionales que solo algunos puedan entender.

La clave: ensayar

Hablar en público no es una actividad de buen gusto para todo el mundo. Para muchos es un auténtico calvario, sobre todo para aquellos novios que tienen pánico escénico, por lo que será mejor escribir con seguridad y ensayar el discurso una y mil veces. Para ello, utiliza un espejo que te permita enfrentarte a ti mismo. Grábate para descubrir las virtudes de tu interpretación y los fallos de tu perorata. Esta técnica también te ayudará a ver tu imagen real en ese escenario y enterrar la estampa ficticia y distorsionada (para mal, siempre para mal) que sin duda se habrá cruzado por tu cabeza si eres inseguro/a. Si es el caso, prueba a hablar de tus nervios antes de empezar el discurso. De esta forma, la gente será más permisiva con tus errores en la oratoria, mostrando empatía y ternura, así como cierta risa confidente.

Quizá no esté de más que lo memorices casi en su totalidad, pero deberías mostrarte relajado a la hora de pronunciarlo para evitar una sensación robótica, como quien se aprende algo sin sentirlo. Tienes que demostrar con tu voz y gestos lo que dicen tus palabras. De esa forma, el discurso quedará redondo.

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Foto: Volvoreta Bodas

5. Discurso oficiante boda civil

Hemos hablado sobre todo del discurso de los novios y de los familiares y amigos pero hay que tener en cuenta que también el oficiante de boda o maestro de ceremonias si es una boda civil, también deberá hacer un discurso. Os recomendamos que contratéis a un profesional para que así os aseguréis que todo saldrá bien, ellos saben perfectamente cómo utilizar el lenguaje, cómo expresarse, cómo captar la atención de los asistentes y cómo hacer una ceremonia emotiva, amena y personalizada.

El discurso del oficiante de una boda civil tanto si es un profesional como si es un amigo o un familiar con don de palabra debe reunir las mismas condiciones que cualquier discurso y es ser: entretenido, divertido, emotivo y con la extensión perfecta, ni demasiado largo ni que se haga corto.

Aquí tenéis algunos ejemplos de discursos que nos han emocionado:

Ya verás como si sigues estos consejos, escribes bien tu discurso, lo ensayas y lo preparas todo saldrá bien y no pasa nada si en algún momento te equivocas por los nervios, ¡es totalmente lógico y todos lo entenderán! Será un recuerdo inolvidable así que a ¡disfrutarlo!

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