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Cómo lograr una comunicación asertiva con tu pareja y tu familia

Durante la planificación de vuestro día se generan muchas tensiones y por eso, la comunicación asertiva es la clave para superarlo y que todo vaya sobre ruedas. ¡Toma nota de lo que cuenta una experta en el tema!

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Aunque no lo creas, la preparación de tu boda es una época magnífica para aprender a ser asertivo. La capacidad de comunicarse de manera asertiva es una herramienta muy valiosa siempre y el cómo dices las cosas tiene una relevancia extrema porque hay muchos sentimientos que están “a flor de piel” y saber expresarte puede ser crucial.  El lenguaje asertivo es aquel en el que las dos personas se encuentran en un mismo nivel de autoridad, ni por encima ni por debajo. Por tanto, en la comunicación asertiva no hay imposición ni sometimiento, pues las dos personas parten de un mismo nivel de jerarquía. Para ser asertivos debemos cuidar no colocarnos por encima en autoridad de la otra persona ni tampoco por debajo.

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Existen dos posibles situaciones durante la organización de una boda en las que según digas lo que tienes que decir, puedes mejorarlo todo o llevarlo al desastre. La primera es en la comunicación con tu pareja cuando existen intereses diferentes con respecto a la boda y la segunda cuando algún familiar o amigo, con toda su buena intención, opina o hace comentarios sobre cómo puedes organizar la celebración.
En la vida de las parejas tener claro que ambos están al mismo nivel, que no hay jerarquía, sino más bien un acuerdo entre pares, es una de las herramientas más útiles para poder dialogar y discutir todos los asuntos que surjan de una manera sana. Y no importa que uno sepa más que otro de un tema, porque el conocimiento no eleva tu jerarquía, sino que aporta más información a la discusión. Si partimos de la base de que mi percepción de la realidad no es la realidad misma sino lo que yo interpreto de ella. Llegamos a la conclusión de que es necesario estar abierto a la negociación, a escuchar otros puntos de vista, otras visiones de la realidad, lo que para mi es muy importante para mi pareja puede resultar poco necesario y al revés.

Tener esto presente nos llevará fácilmente al éxito en la negociación. Pueden ser útiles frases como: “Entiendo tu punto de vista pero el mio es …” “En mi opinión hay que pensar también en…”. De esta forma, contribuiremos a que el otro se sienta más comprendido, más aceptado, menos juzgado, y por tanto estará más susceptible a llegar a un acuerdo.

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Es segundo momento donde es indispensable el uso de la comunicación asertiva es cuando la familia quiere influir sobre las decisiones que tomar con respecto a la boda. En primer lugar, hay que pensar que siempre hay una intención positiva a ese comentario. Lo que ellos quieren es ayudar, lo que pasa es que estas personas, normalmente no son conscientes de dos cosas: Una, de que además de ellos hay otros dando opiniones y pueden ser muy distintas a las suyas. Y dos, de que lo que a ellos les gusta, no tiene porqué coincidir con tus gustos ni prioridades. En otras palabras, que los consejos que se dan van en función de quien los da, de su experiencia vital, de su carácter, etc. Y no es necesariamente válido para quien recibe. Aquí es cuando entra en juego el valor de la asertividad, cuando después de recibir un comentario o consejo en cualquier formato hay que decir “no” a las ideas propuestas o poner los límites a la intención de nuestros seres queridos de ayudarnos. El mensaje que debemos dar debe partir de lo que mencionábamos antes sobre que su intención es la mejor, también debemos contar con que esa persona nos aprecia o aprecia a nuestra pareja y nosotros le apreciamos a él de modo que debemos ser agradecidos y amables. Pero a la vez es importante ser sincero y hacerle ver que la decisión final siempre la tomaréis tu pareja y tú.

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Por tanto, el mensaje que le devolváis debe ser de agradecimiento, respeto y amor, pero también de seguridad y firmeza, con respecto a quien toma la decisión última. Se pueden usar frases tipo: “Es genial poder contar con gente tan experimentada alrededor, así tenemos más opciones a elegir”. De esta manera, conseguimos que nuestro interlocutor sienta que aceptas su consejo de buen grado pero lo sumarás al conjunto de opciones a elegir sobre determinado asunto y que la decisión la tomaréis la pareja.

Cuando hablamos de comunicación asertiva en cualquiera de los dos supuestos de los que hemos hablado, no podemos quedarnos solamente en el mensaje que damos. Tenemos que cuidar también nuestro lenguaje no verbal, nuestros gestos, la postura de nuestro cuerpo, nuestra escucha y el lenguaje paraverbal, nuestra entonación, el volumen, la velocidad. No podemos, por ejemplo, pensar que estamos comunicando de manera asertiva si estamos diciendo “entiendo tu punto de vista” pero lo hacemos enfadados y  gritando. El inconsciente capta estos sutiles detalles.

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Por tanto, para que la comunicación sea asertiva los tres niveles de lenguaje (verbal, no verbal y para verbal) deben ser coherentes entre sí. Sino, el inconsciente de tu interlocutor lo detectará y le generará una alarma en forma de malestar y desconfianza y acabarás hiriendo sus sentimientos sin quererlo. Contar con la ayuda de un coach prenupcial que te ayude a conectarte con todas estas ideas, que te guíe en la identificación de tu propio lenguaje asertivo, puede marcar la diferencia entre disfrutar de la maravillosa época en la que organizas tu boda o sentir ganas de salir corriendo.

Para conseguir esta coherencia lo mejor es partir de la base de que siempre hay una intención positiva detrás de cada acción, que mi visión de las cosas no es la única y verdadera sino que hay tantas como personas. Y lo importante no es llevar razón sino llegar a acuerdos. Cuando estos conceptos están interiorizados, la coherencia entre lo que digo, cómo lo digo y cómo está mi cuerpo cuando lo digo sencillamente fluye.

Así que ya sabéis, la clave está en conseguir que la comunicación sea asertiva tanto con nuestra pareja como con cualquier persona de nuestro entorno y la organización de la boda es un buen momento para ponerlo en práctica. ¡Ahora toca ponerlo en práctica!

Eva Navarro es coach prenupcial, puedes contactar con ella aquí.

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