Boda íntima: consejos para que salga perfecta

Boda íntima: consejos para que salga perfecta

Ideas geniales para organizar la boda íntima que siempre habías soñado con vuestros amigos y familiares más cercanos.

Boda íntima: consejos para que salga perfecta
Foto: Lirola&Cussó
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Acostumbrados a bodas más o menos multitudinarias durante muchos años, cada vez hay más parejas que apuestan por una celebración pequeña, íntima, a la que solo asistan los familiares y los amigos más allegados. Y parece que ante la llegada del COVID-19 a nuestras vidas, este tipo de celebraciones se van a ir extendiendo en los próximos meses hasta que no termine esta pandemia. En este ámbito no entran los invitados por compromiso y las dudas suelen disiparse con un “no”. Y son los millennials, adultos que crecen más tarde y que tardan más tiempo en conseguir la estabilidad económica, los que más la han puesto en práctica, aunque también se ha visto en generaciones anteriores.

Ya sea por el coronavirus, por asuntos económicos, por número de asistentes o por buscar la sencillez y personalización, hay parejas que eligen esta opción y triunfan con una boda absolutamente encantadora. Una celebración íntima cuida los detalles en exceso, gana en emotividad y cercanía, despide mayor confianza y es una garantía para ahorrar en ciertas partidas.

Cómo hacer una boda íntima

Lo primero que habría que hacer es aclarar qué se considera una boda íntima, cuántos invitados la componen, qué espacio es el más adecuado, cómo organizar el banquete y cómo personalizar la ceremonia y adaptar los detalles a este tipo de celebración. Vamos a ir punto por punto, así es como puedes organizarla en tan solo 5 pasos:

1. Determinar número de invitados

2. Dónde celebrar una boda íntima

3. Personalizar la ceremonia

4. Organizar un banquete tipo cóctel o bufet

5. Adaptar ciertos detalles

1. Determinar número de invitados

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Lo primero a tener en cuenta es que para que una boda se la considere íntima, el número de invitados no debe superar los 60 o 70. A la hora de hacer la lista de invitados, lo primero que hay que pensar es en el número máximo de personas que estáis dispuestos a invitar. El presupuesto de la boda, a veces relacionado con la elección de una boda íntima, será clave en este momento. Seguidamente, hacer un borrador con los asistentes de cada miembro de la pareja y los comunes. Podréis contar con esta agenda para bodas que os permitirá llevar el registro de toda la organización. Este primer borrador podrá tener más invitados de los esperados, pero es difícil hacer criba en un principio, antes de ver el resultado total. Cuando os llevéis el primer susto, empezarás a podar la lista y a eliminar esos invitados que jamás debieron estar allí, las dudas y los compromisos.

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Foto: Fotoclip Studio

Importante: informa a tus invitados del tipo de boda al que van a asistir, más relajada y “en familia”. Pero, sobre todo, avisa a tu familia, que normalmente ostenta la mayoría de los compromisos, con jefes, amigos, amigos de amigos y algún tío abuelo que no ves desde hace 25 años. Aunque te cueste alguna discusión, es importante que sepan cuáles son vuestras intenciones, siempre con tacto, diálogo y con argumentos. Tus amigos tampoco pueden intervenir en estas decisiones y proponer invitaciones que no vengan a cuento. Vosotros decidís, y una boda íntima implica ciertos sacrificios, los cuales debes tratar con cuidado para no herir sensibilidades; algunos novios lo pasan mal cuando deben elegir entre varias personas de un grupo, por ejemplo, así que ten mucho cuidado.

2. Dónde celebrar una boda íntima

Es importante determinar pronto el número de invitados, aunque sea de manera aproximada, para saber qué tipo de espacio escoger. No tienes por qué tener la lista definitiva, pero sí hacerte una idea. Y esto no solo tiene que ver con el lugar donde se despliegue el convite, sino también con en el espacio de la ceremonia. En este sentido, hay más donde elegir, pues surgen posibilidades que serían impensables en bodas grandes, como pequeños jardines, ermitas o una cala.

En cuanto al lugar del banquete, esta es una de las primeras partidas que hay que reservar, por lo que también es importante establecer un número aproximado de invitados y empezar a tantear el terreno; el número de espacios no es infinito y no tardan en acabarse. Y algunos de estos emplazamientos para bodas no contemplan celebraciones excesivamente pequeñas, por lo que tendréis que esforzaros un poco más en la búsqueda.

Teniendo en cuenta todo esto, muchas parejas prefieren juntar dos en uno y ubicar la ceremonia y la fiesta posterior en el mismo espacio, normalmente acondicionado para sellar matrimonios y para organizar lo que viene después. En el caso de las bodas alejadas del lugar de residencia, independientemente de la zona (incluyendo Destination Wedding), los novios pueden alargar la boda y convertir su celebración en un fin de semana nupcial, aprovechando el espacio y el número de invitados para dilatar el carácter íntimo de la velada.

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Foto: Diego Pagano

3. Personalizar la ceremonia

Una boda íntima da pie a una experimentación mayor, alimentada por el número de invitados y la confianza que deberías compartir con todos ellos (por eso has elegido una boda íntima). Así, la ceremonia es el primer punto que deberías personalizar, convirtiendo el momento en un acto verdaderamente emocionante, que deje a todos al borde de las lágrimas. Primeramente, la música, a cargo de algún conocido o de un grupo pequeño (solista, dueto, cantautor…). A continuación, la ceremonia, que podría conducir alguien de tu entorno, y que estaría abierta a una mayor participación de tus invitados, empezando por la salida de la ceremonia en la que te podrían recibir tus invitados con un lanzador de confeti. Aunque muchas parejas llenan la boda de sorpresas, lo lógico es que los participantes lo sepan de antemano y puedan prepararse algo. Si tienes amigos o familiares valientes que quieran pronunciar unas palabras, la boda será mucho más personal y sentimental.

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Foto: Más Que Momentos

4. Organizar un banquete tipo cóctel o bufet

Aquí se observa una de las propuestas más interesantes que surgen con motivo de una boda íntima. Y es que el banquete no tiene por qué seguir las normas de siempre, es decir, a la mesa, con tres platos o más y una espera importante entre cada manjar. Por ello, os proponemos la opción del cóctel largo o el bufet, el picoteo infinito (hasta que el cuerpo aguante), sin que tengas que retirarte a otro espacio más tarde. Este catering es especial porque los invitados pueden servirse ellos mismos gracias a los diferentes puestos que estarán diseminados por todo el espacio. Es mucho más informal y abierto y además, la variedad será clave en estas bodas, donde encontramos puestos de cócteles, sushi, hamburguesas u ostras, por mencionar solo algunas de sus opciones; u otros con platos más contundentes, ¡o incluso foodtrucks! Estos convites pueden degustarse de pie, si se enmarcan en el cóctel, o en pequeñas mesas diseminadas si se opta por el bufet.

En otras bodas íntimas sí se maneja el banquete de siempre, aunque reducido en espacios más acogedores, que suelen incluir un mayor grado de encanto. Así, en lugar de la hilera de mesas redondas, en los últimos tiempos se han incluido algunas mucho más pequeñas, u otras alargadas de madera para pocos comensales. En estos banquetes, que en ocasiones sí siguen las normas de todas las bodas, se sirven menos platos y se combina mejor esta parte con el cóctel, creando un todo equilibrado.

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Foto: Fede Grau

5. Adaptar ciertos detalles

Si has elegido una boda íntima, la creatividad tendrá mucho más espacio en el que moverse. Tira de imaginación para crear diferentes rincones que puedan disfrutar pocas personas, y que perderían sentido con aglomeraciones. Juega con los colores y con las temáticas de una manera más acusada.

Por ello, antes de empezar con la decoración en sí, establece un estilo de boda. Si no tienes uno propiamente dicho, crea un guión para que toda la jornada fluya alrededor de él. Empezando por la invitación de boda, que es la carta de presentación de la boda, hasta el último detalle de la fiesta, todo debe seguir una dirección que en una boda íntima puede resaltarse de una manera más notoria. Si tienes dudas a este respecto, contrata a una wedding planner que te ayude, al menos, a poner los cimientos del increíble proyecto que vais a construir.

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Foto: Carpe Fotografía

Los espacios pequeños, habituales en las bodas de menos de 70 personas, permiten una decoración más económica, pero también más encantadora por el tamaño del lugar escogido. En este sentido, es más fácil crear atmósferas, y la música es un instrumento clave para conseguir la mejor posible. Contrata músicos o grupos que sepan interpretar canciones conocidas por todos y que estén presentes no solo durante la fiesta, sino a lo largo de la velada entera. Una formación de estas características es perfecta para llegar a un público más pequeño, y que sirva como acondicionamiento mientras se desarrollan los diferentes momentos de la boda. Un DJ tampoco es mala opción, pero quizá sea más adecuado para bodas grandes donde la fiesta se organice en un gran espacio y la música deba llegar más lejos.

Las bodas íntimas también ayudan a ser más generoso con los invitados, a los que podrás cuidar de manera más especial. No solo en la decoración o los servicios especializados, sino en los regalos que tendrás que repartir después del banquete. Aunque una boda de este estilo suele reducir gastos respecto a otras, sí puedes esforzarte con obsequios más costosos o más personalizados.

Boda íntima original

Todos los novios buscan originalidad en su boda pero lo cierto es que una boda íntima facilita esta tarea porque como ya hemos dicho da mucha libertad a la pareja para hacer lo que realmente les apetece. Desde elegir un rincón increíble, como una pequeña cala o un acantilado o en mitad del bosque, para hacer la ceremonia hasta cuidar más cada detalle que se le regale a los invitados porque al ser menos es mucho más fácil.

Es lógico que tener menos invitados haga que ciertos aspectos sean más fáciles de gestionar como el desplazamiento, el banquete, los detalles, etc. Lo ideal es que la pareja sienta la misma libertad para diseñar su boda que para elegir al número de invitados. Dejad volar la imaginación y pensad en que vuestra boda es un día único y si además están los verdaderamente importantes en vuestras vidas tenéis que ser vosotros al 100%. Tenéis que pensar en qué os define como pareja, vuestros gustos, personalidad y hacer que cada idea de la boda sea el reflejo de eso.

Elegid la música que os defina, hacer concursos o retos entre los invitados en el baile, personalizar cada detalle con notas escritas por vosotros a cada invitado (les encantará) o podéis incluso hacer una boda temática que es mucho más fácil en este tipo de eventos más pequeños.

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