Tomás Aguilar: la emoción de convertir tu boda en una pieza de película

Tomás Aguilar: la emoción de convertir tu boda en una pieza de película

El videógrafo pasa desapercibido para captar las emociones que le ayudan a encontrar el estilo perfecto para cada pareja.

Tomás Aguilar: la emoción de convertir tu boda en una pieza de película
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La pasión familiar es la principal herramienta que ha llevado a Tomás Aguilar hasta lo más alto del sector. Como videógrafo, siguió los pasos de su padre, al que prestó su ayuda siendo un adolescente y al que imitó para dar el salto al ámbito profesional. Hoy, sus vídeos enamoran y todavía atesoran esa pasión y emoción que vio nacer su arte.

Estilo y empatía

Los buenos profesionales siempre muestran su seña de identidad, pero su crédito es mayor si saben combinarlo y adaptarlo con cada situación. Y así es como trabaja Tomás Aguilar, un videógrafo con esencia y múltiples técnicas que, al mismo tiempo, se inspira con las parejas y sus bodas para crear su arte. Los pequeños detalles, las miradas, los gestos reveladores y toda esa magia que se extrae de los sentimientos son vitales para potenciar su creatividad. Así, maneja desde el estilo documental hasta el concepto del videoclip, creando dramatismo, naturalidad o dinamismo según le pidan la inspiración y sus protagonistas.

En este sentido, también hablamos de empatía. Porque el videógrafo ha sabido conectar con sus novios para alcanzar esa inspiración que solo surge del trabajo a nivel humano. La entrega de Tomás Aguilar se refleja en sus piezas y en la emoción de sus novios, que han conseguido sentirse protagonistas totales y las musas de un cineasta dispuesto a regalarles el mejor reportaje de su vida.

Emociones

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El amor es la principal causa para un artista en una boda. Es su meta principal. Y, para ello, el videógrafo considera de vital importancia pasar desapercibido y, al mismo tiempo, ser uno de los principales testigos para contar la historia. Sin presiones. Así es como surge el gran sentimiento que mueve una boda y cualquier gran historia.

Las otras emociones que busca el videógrafo vienen cuando los novios echan un ojo a su trabajo final. La precisión a la hora de captar los momentos clave y la belleza extraída de cada instante, acompañado del esfuerzo creativo y la correcta elección de los elementos, es un regalo tanto para ellos, que disfrutarán de un recuerdo perfecto, como para el videógrafo, consciente de que su trabajo ha cumplido con las expectativas.

La luz

Tomás Aguilar demuestra su gran capacidad artística a través de sus consejos. Porque, en ocasiones, algunos de sus novios no han sabido apreciar los cambios de luz entre el día y la tarde al realizar las visitas al lugar de celebración, aspecto que el videógrafo controla perfectamente. En este sentido, les aconseja sobre la orientación para la ceremonia civil o la mejor zona para realizar el reportaje de novios, con el fin de poner en valor el uso de la luz natural, sin artificios lumínicos donde los “personajes y objetos” aparecen bajo su aspecto estético más favorable, y en total coherencia con la atmósfera emotiva que generan.

Esfuerzo y recompensa

Aunque la emoción de los novios es importante para valorar un trabajo, Tomás Aguilar empieza a sentirse satisfecho cuando redondea el resultado final en el estudio de postproducción. Porque son muchas horas de elecciones, cortes, pruebas, cambios y montajes que suponen un gran un esfuerzo.

En la sala de montaje se ponen sobre la mesa los aspectos técnicos y emocionales de un artista y, por ello, las sonrisas que despierta el trabajo final son un verdadero regalo. Así, el esfuerzo se convierte en una recompensa más, sobre todo si la película despierta en todos aquello que hace del arte algo verdaderamente especial.

Amistad

Como ya se ha dicho anteriormente, la empatía es clave en el trabajo del videógrafo. Y, teniendo en cuenta que casi todos sus trabajos se realizan por recomendación, más aún. Porque, empezando con una relación de cliente-profesional, las reuniones con sus novios, los intercambios de ideas, los diferentes puntos de vista y las pruebas permiten que el asunto pase al siguiente nivel, llegando incluso a la amistad con muchas parejas. Y ello indica la forja de un vínculo maravilloso que permite trabajar de una manera más compenetrada, una unión que puede verse en el vídeo final.

Exclusividad

Si algo destaca en el trabajo de Tomás Aguilar es su compromiso y su trabajo. Porque, a diferencia de otros profesionales que mandan a su equipo a determinados eventos, el artista siempre acude personalmente a cada celebración. El videógrafo solo realiza una boda cada fin de semana y un número limitado de bodas al año. Con ello asegura su comparecencia cámara en mano, ofreciendo además el toque que ha convertido su marca en un referente.

El trabajo de Tomás Aguilar como videógrafo es un regalo repleto de emociones. Para el día más importante de tu vida, su presencia y la de su equipo es un seguro para guardar los mejores recuerdos. ¿Por qué no convertir tu boda en una película?

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