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El mejor “error” de mi vida: la boda de María y Nico

Una noche de fiesta, un intercambio de teléfonos y.. ¡unas calabazas! Así fue como empezó la historia de María y Nico. Y es que cuando se conocieron en una fiesta y María le dio a él su teléfono, ella aún estaba en una relación que ya no funcionaba y por ello en su siguiente encuentro ella le dijo a él que se arrepentía de haberlo hecho. Ocho años después, otra fiesta les unió de nuevo y a partir de entonces no volvieron a separarse. Su historia acabó en una preciosa boda retratada por Gore Vázquez.

Foto: Gore Vázquez photographer.

Tras varios años juntos, llegó el momento más esperado, el de la pedida de mano. Nico eligió para ello una de las fechas más especiales de su vida: el día en el que presentaba su proyecto de fin de carrera. Tras todo un día de emociones, convenció a María para dar un paseo nocturno por Vigo y allí, en un bar (el único que encontraron abierto de madrugada), le pidió que fuera su esposa. “Empezó a hablar muy nervioso, “que si tu sabes que te quiero mucho” que si esto, que si lo otro… Entonces me imaginé lo que estaba por venir. Entonces ví que se echaba la mano al bolsillo… ¡Me dieron ganas de matarlo!  Pero como no, riendo y llorando a la vez, dije que sí. Ahora lo recuerdo como algo divertido”, cuenta María.

Los novios

Una vez claro que llegaría el momento de caminar hacia el altar, María empezó a buscar su vestido de novia. El modelo elegido fue un diseño estilo vintage de Maite Vázquez (Sposa Novias) con cuerpo de encaje, cuello cisne y falda de tul en color marfil. En el pelo, María llevaba una  cinta de encaje y pedrería  y velo de tul.  “Encontré mi vestido el 5 de abril, el mismo día que mi abuela, que ya no estaba con nosotros, cumplía años. Para mí, fue una señal”, recuerda María.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

Como complementos, María no se olvidó de las joyas: unos pendientes de oro blanco y brillantes, regalo de su hermano; una pulsera prestada por una amiga y, cómo no, el anillo de pedida, de la joyería Lorenzo (Pontevedra).

Como zapatos, la novia escogió unas sandalias de color oro viejo con las iniciales de ambos en la suela. En la fiesta, los cambió por unas tamancas de madera y cuero pintado con flores azul turquesa (el calzado típico del traje regional gallego). “Para mí fue un orgullo poder ponerme algo tan representativo de la cultura gallega en ese día tan importante”. El ramo, un diseño campestre con nardos, rosas de pitiminí, astilbe y echeverias estaba dividido en 4 partes para dárselas después a las amigas de la novia y fue confeccionado en la Floristería La Flor.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

Para acabar de completar su look, María confió en KL Estilistas. “Se lo puse fácil ya que desde el principio tuve muy claro que quería sentirme yo misma, sin excesos, como yo me maquillo a diario y con mi melena y mis rizos al natural”, recuerda.

Nico, por su parte, estaba guapísimo huyendo del look más tradicional y apostando por un traje de chaqueta negro estilo esmoquin  que complementó con camisa blanca y pajarita.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

La ceremonia

Para darse el sí quiero, la pareja escogió una ceremonia civil que tuvo lugar en el Solar de Serrade, en Monçao (Portugal). Todos los detalles de la misma fueron retratados por la cámara de Gore Vázquez, desde la llegada de la novia y el novio, hasta cada uno de los instantes de risas y emociones de la boda, oficiada por un amigo de la pareja.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

Tampoco se olvidó de retratar los detalles de la decoración creados por la propia novia, creadora de Maruxola, una pequeña empresa de decoración y detalles; y por Hortensia, de la floristería La Flor, que supuso una ayuda inestimable para María. “Para la ceremonia pusimos un biombo de tablas de madera  para el altar decorado con letras y cajas de madera envejecidas y flores como hortensias blancas, paniculata, rosa pitiminí… Además, a los lados del altar pusimos nuestras iniciales M&N hechas de color blanco en tamaño de un metro que además de quedar preciosas como decoración dieron mucho juego a la hora de las fotos y tampoco nos olvidamos de crear un alfombra blanca hasta el altar con farolillos y calderitos de madera llenos de paniculata”, cuenta María.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

Y es que, una parte de la “decoración” fue también la protagonista de uno de los momentos más especiales del día, tal  y como cuenta la novia: “En el altar habíamos colocado un grupo de globos blancos, todos pensaban que era parte de la decoración pero eran mucho más que eso, cada uno simbolizaba a cada una de esas personas de las que todos nos estábamos acordando y echando de menos ese día.  Cuando  echaron a volar ya nadie pudo contener las lágrimas… hasta los músicos se pusieron a llorar”, recuerda la novia.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

Tras el sí quiero, los novios, acompañados por Gore Vázquez, se marcharon a hacerse sus primeras fotos como recién casados. De ella, los novios solo tienen buenas palabras: “Es una excelente profesional y mejor persona. La conocimos casi por casualidad y no necesitamos buscar más. Era todo lo que queríamos, brillante en su trabajo,  sencilla y discreta, todo dulzura, no te enteras que está ahí, pero está y sin hacerse notar es capaz de captar todos esos momentos únicos sin necesidad posados”. Del vídeo se encargó Juanma LoDo, amigo de la novia y compañero de ella en su infancia.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

El banquete

Mientras los novios se hacían sus primeras fotos, los invitados descubrían más detalles de la decoración creada para que el Solar de Serrade luciese mejor que nunca para un día tan especial.

“En las escaleras de salida del jardín una bicicleta llena de cucuruchos con arroz y pétalos, personalizados con el sello de nuestra boda hechos con la ayuda de mis damas de honor. Tampoco faltó el libro de firmas, ni un seating plan muy especial: un biombo de madera envejecida en la que cada mesa llevaba el nombre de una flor de las que se habían utilizado para la decoración y las fotos de las bodas de nuestros padres y nuestros abuelos toda una sorpresa para ellos que se emocionaron al verlo”, recuerda María. Pompones de papel de seda y farolillos blancos tampoco faltaban en una decoración repleta de pequeños detalles que ni los novios ni sus invitados olvidarán.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

El banquete tuvo lugar en el mismo lugar que la ceremonia y tuvo un cariz muy gallego, gracias a la maestría del catering de Jorge Lorenzo.  Y tras el convite no faltaron los dulces: un carrito de dulces con diseño y decoración de Maruxola y con dulces de Doña Gominola en tonos rosa, blanco y negro que mezclaba chuches de distintos tipos con galletas y piruletas personalizadas con el sello de los novios. Y la tarta de los novios, preciosa en tonos blanco y marfil decorada con flores y preparada con todo el mimo por Pilar de Sopita&Pom.

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

El baile

Y tras la cena, el baile de los novios, uno de los momentos más especiales de toda boda, en la que María y Nico quisieron sorprender a sus invitados: “Empezamos con un vals para despistar pero queríamos algo divertido así que  unos segundos después comenzó a sonar Jungle Drum de Emiliana Torrini y teníamos coreografía preparada así que… “lo dimos todo!”

Foto: Gore Vázquez photographer.
Foto: Gore Vázquez photographer.

Y es que cuando los novios preparan su boda con tanto mimo y cuidado como lo hicieron María y Nico, son cosas las pocas que pueden fallar y muchos los instantes que quedan para siempre en el recuerdo. ¡Enhorabuena a los dos y muchas gracias por compartir vuestra boda con nosotros!

Si te ha gustado esta boda, no te pierdas la historia de Xio y Xiqui, protagonistas de una romántica boda de otoño, ni la de Laura y Joan quienes apostaron por una boda rústica muy familiar y llena de detalles.

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Comentarios (1)

Felix Moraga Moreno
20/01/2016

¡¡¡¡¡Que´bonito!!!!! Que recuerdo mas vivo en nuestra memoria y cuanto cariño por esa familia gallega a la que tanto queremos. Para nosotros un día inolvidable.

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