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Sobrevivir a una boda cuando estás soltera

Foto: Nadia Meli

Que te inviten a una boda cuando estás solter@ puede ser una buenísima noticia… o una fuente de quebraderos de cabeza. Está claro que lo más importante es que dos personas a las que quieres mucho van a casarse pero… ¿qué pasa por la cabeza de un invitado cuando tiene que ir sólo a una boda?

Lo primero que marca la diferencia en estos casos es precisamente la invitación: no es una invitación con pareja, ni incluye un +1. Si no conoces a mucha gente entre el resto de invitados, la perspectiva de pasar el día con un montón de desconocidos puede resultar cuanto menos extraña.

Sea cuál sea el caso, el RSVP nunca debería depender de tu situación sentimental: si estás soltero o soltera y te invitan a un enlace, lo mejor es tomar la decisión de ir o no ir en función de otros aspectos más importantes, como la cercanía personal con la pareja que se va a casar, o si las fechas coinciden o no con otro evento anterior. Nunca digas que no a una boda sólo por estar soltero.

Foto: Nadia Meli

Una vez hayas confirmado asistencia, lo siguiente es investigar en la lista de invitados, y ver a cuánta gente conoces que también vaya a asistir. Amigos de la universidad o del trabajo, familiares, personas con las que has coincidido alguna vez… Siempre es un alivio ver a una cara conocida en una situación así. Si no conoces a nadie, pide a los novios que te pongan el contacto con algún otro invitado que también vaya a asistir sin compañía a la boda, y que pueda encajar con tu perfil. Prueba a contactar por Facebook o por la web de los novios: a golpe de click, ya tienes con quien sentarte a comentar el cóctel o el peinado de las damas de honor. Otra manera de hacer amigos antes de la boda es proponerle a la pareja el involucrarte en alguna parte de la planificación.

Foto: Nadia Meli

Una vez sentados a la mesa, a no ser que haya un sitting específico para solteros, es posible que el resto de comensales sean en su mayoría parejas. No hace falta que ensayes ante el espejo antes de salir de casa, pero sí que tengas a mano unas cuantas opciones de small talk, que te puedan servir de ayuda si te atascas en una conversación. Un ejemplo excelente: preguntar de qué conocen el resto de invitados a los novios, porque es lo único que sabes con certeza que todos tenéis en común. También entrarían en esta categoría las preguntas sobre las vacaciones, los eventos deportivos (imposible evitar las conversaciones sobre el Mundial de Fútbol en las semanas que se avecinan), o algún plato del menú.

Después de la cena, llega la fiesta… que no te de miedo la pista de baile. Recuerda que de una boda sale otra… Fundamental no dejarse llevar por la euforia de la barra libre -es probable que te lances a beber más rápido si no tienes otra cosa que hacer que sujetar la copa en un lado de la pista-, y cambies el gin tonic por tus mejores pasos, al menos hasta que te sientas a gusto bailando entre desconocidos.

Y, sobre todo, no olvides que en este día los protagonistas son los novios, y están encantados de que hayas decidido compartir con ellos el día más feliz de sus vidas. Exprime tus habilidades sociales por unas horas y… ¡suerte!

Descubre aquí las propuestas en moda de fiesta de Patricia Avendaño, Estanislao Costura y Borgia Novias.

Imágenes cortesía de Nadia Meli

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