Cómo decorar la boda en invierno en 5 pasos

El invierno ocupa la primera posición de la temporada baja para celebrar bodas. Sin embargo, hay parejas que deciden aprovecharlo para organizar un evento único, mágico, con posibilidades que otros muchos novios no han tenido en cuenta. Y, de hecho, la poca demanda de la estación contribuye a que haya más lugares disponibles, aquellos que suelen volar en primavera y verano, y que se tengan en cuenta otros muchos factores que hacen despuntar la decoración.

Si quieres saber cómo decorar tu boda en invierno y conseguir el mejor de los eventos, atenta a estos 5 pasos imprescindibles. Porque, por si no lo sabías, las bodas en invierno permanecen más tiempo en la memoria.

1. Aprovechar la ambientación natural y los elementos de la estación

2. Escoger un lugar con encanto invernal

3. Jugar con los extras

4. Pensar alternativas

5. Aprovechar los estilos únicos del invierno

Foto: Crazy Love Shots

1. Aprovechar la ambientación natural y los elementos de la estación

Tal y como ocurre en cada estación del año, el invierno tiene numerosas virtudes que, por sí solas, presentan una decoración especial para la boda. Y aunque la naturaleza no está en su apogeo, tal y como ocurre en primavera o en verano, muchas de estas estampas están enriquecidas de una manera diferente y encantadora.

Para empezar, los lugares con paisajes nevados prometen postales de cuento para las bodas de corte más romántico, más aún si nieva durante el transcurso del día. ¿Por qué no casarse en un paraje de estas características? Es posible celebrar una boda en el exterior con los complementos de abrigo que facilitan muchas bodas (jersey, rebeca o abrigo) y que se adaptan perfectamente al vestido hoy en día, pero también disponer de lugares de celebración con cristaleras para disfrutar de un telón de fondo de impresión bajo techo. Las fotografías harán de esa decoración natural su mejor tesoro.

Tina Jay Photography
Foto: Tina Jay Photography

Asimismo, los lugares de la celebración deberían proteger del frío, pero no obligar a los invitados a encerrarse en la ciudad. ¿Cómo solucionarlo? Hay multitud de fincas en zonas de montaña o en pleno campo que prometen una estampa invernal de mucha categoría.

Mientras que en primavera y verano son los jardines y las flores los encargados de destacar a la hora de decorar, el invierno tiene sus propios elementos característicos. Aunque, en el caso de las flores, las hortensias blancas y ranunculales suaves serían las más recomendadas.

Sin embargo, en esta época del año, las flores pierden protagonismo en detrimento de las hojas secas, las ramas, los troncos, las piñas y los elementos de larga duración vinculados al mundo natural. Aunque la boda se celebre en interior, mucho más lógico en época invernal, estos elementos deben rescatarse para ambientar la boda. Aparecen colgados en las sillas y bancos de la ceremonia, como centros florales en el banquete, decorando pasillos, adherido a estructuras como cenadores y carpas, colgando de árboles…

2. Escoger un lugar con encanto invernal

El cine y la literatura más romántica han aterrizado comúnmente en territorio invernal. Y, dentro de estos géneros, nos encontramos en períodos anteriores al siglo XX, donde se destilaban los castillos, palacios, mansiones, casas de campo, conventos, granjas y otras estructuras similares.

Así pues, elige para este gran día una ambientación extra gracias a un lugar de estas características, con solera, construido en piedra vista y acompañado de un precioso jardín. En su interior, telas, alfombras, lámparas gigantes, velas y numerosos detalles en madera. El resultado es un ambiente gélido aunque bello en el exterior y hogareño tras sus muros. En este sentido, se extienden las posibilidades de contar con un exterior fantástico para decorar las fotografías de la boda, así como la oportunidad de generar un ambiente de boda original e invernal en el interior.

Monasterio de Piedra
Foto: Monasterio de Piedra

3. Jugar con los extras

Ante el frío que reina en el exterior durante una boda de invierno, lo mejor es generar un ambiente cálido y acogedor en los espacios destinados a la boda.

En este sentido, destaca la decoración con luces cálidas, sobre todo amarillas y anaranjadas, dispuestas en lámparas, guirnaldas y pequeños puntos del lugar de celebración. Sin embargo, el elemento más especial es la vela, colocada en candelabros, veleros y otros soportes de estilo DIY a base de troncos, cortezas y cristales.

The Decoshopper
Foto: The Decoshopper

Las mantas son otros detalles estrella que aparte de utilidad despliegan posibilidades decorativas. Estas pueden recibir a los invitados tanto en los asientos de la ceremonia como en los salones donde se celebre el banquete, y añadir el toque rústico y hogareño que merece una boda de invierno. Puedes jugar con los colores, generar contrastes u optar por los estampados, y recoger las mantas con bellos lazos y tarjetas de bienvenida.

Intenta que en tu boda de invierno haya lugares donde se pueda encender una o varias chimeneas. Ya sea una boda íntima o multitudinaria, las chimeneas deben prender y generar un ambiente cálido, reconfortante y hogareño, tan propio de las noches de invierno entregadas al abrigo de la intimidad y de las historias fantásticas.

En cuanto a los colores utilizados, prueba con los platas y blancos, así como con los diferentes detalles en cristal que complementen todo el conjunto. Le dará un toque sofisticado a la par que mágico. Utiliza también los marrones, berenjena, granate, verdes y rojos, estos últimos más habituales en bodas tintes navideños.

The Decoshopper
Foto: The Decoshopper

Utiliza manteles blancos y porcelana de cristal si buscas un estilo más clásico y elegante, y juega con la combinación de los colores anteriores para salir de la norma y buscar la calidez.

Aprovechando el frío y la época del año, puedes recibir a tus invitados con una humeante taza de chocolate caliente. En lugar de las típicas cervezas, vino y refrescos, que también deberían estar disponibles, un primer contacto con chocolate es especial (o de vino caliente en algunas culturas, sopa o caldo que complemente con el resto del cóctel), más si se dispone en sugerentes recipientes a bordo de un córner decorado para la ocasión. Añadirá un toque invernal perfecto.

Coloca también rincones con dulces que llamen la atención a nivel visual y opta por las tartas y los bollos para decorar los córners. En verano, se llevan más los cócteles y las golosinas, mucho más llamativos; en invierno, destacan los colores marrones, berenjena, negros y blancos, perfectos para engalanar con dulces cualquier espacio. 

4. Pensar alternativas

Hay bodas que, a pesar del invierno, se celebran en el exterior, aunque solo sea la ceremonia. Sin embargo, esta estación es traicionera, y una mañana fría y agradable puede tornarse en un verdadero desastre.

Así, intenta que el lugar de celebración tenga zonas interiores acorde a tus expectativas. Teniendo en cuenta la alta posibilidad de que la ceremonia o el banquete en el exterior se arruinen, busca el plan B que comulgue con el estilo de la boda. Para ello, trata de dar con localizaciones que incluyan salones que permitan una visión del idílico exterior que habías imaginado como telón de fondo número uno. Si no es el caso, contacta con un espacio que trabaje mucho las zonas interiores con la ambientación y decoración acordes a ese sentimiento invernal que persigues.

Convento del Carmen
Foto: Convento del Carmen

5. Aprovechar los estilos únicos del invierno

Hay estilos que únicamente pueden darse en invierno y que permiten sembrar un clima único y verdaderamente original.

El primero de ellos es la Navidad, una festividad que a nivel decorativo ofrece muchas posibilidades, prácticamente incontables. Porque, dentro de la Navidad, conviven diferentes estilos relacionados con la magia de estas fechas.

Así, las tonalidades más habituales, principalmente el verde, el rojo y el dorado, servirían como guía para aglutinar los elementos que decoran todo el complejo: manteles de colores, árboles de Navidad con bolas rojas y doradas, velas, lazos, guirnaldas, espumillones y demás elementos que suelen componer el ambiente navideño. Aunque la Navidad ofrece alternativas con el plateado, el azul o incluso el negro como posibles paletas cromáticas.

Asimismo, existen muchos más elementos que sirven para decorar una boda con espíritu navideño: los trineos, los muñecos de Papá Noel, las velas, los calcetines, los regalos, las luces, el acebo o las piñas. La idea es confeccionar un ambiente acogedor típico de la Navidad. Todo ello, instalado en el buen gusto de la decoración para grandes eventos, es un seguro hacia la búsqueda de ese espíritu navideño tan reconfortante.

El invierno también permite la composición de escenarios que solo pueden darse en estas  fechas. Y es que muchas parejas han aprovechado la especialidad de las estaciones de esquí para casarse en un ambiente profundamente invernal y, al mismo tiempo, hacer homenaje a una de sus grandes aficiones.

Shea Taylor
Foto: Shea Taylor

Una boda en una estación de esquí o en las alrededores ofrece varias posibilidades. Una de ellas, celebrar la ceremonia en medio de la nieve, disponer el banquete en refugios rurales acogedores y conseguir alojamiento en espacios de este tipo para los novios e invitados. De esta manera, una boda puede adquirir la categoría de destination wedding y alargar la experiencia para todos los participantes.

En una línea similar, un entorno invernal fantástico para ubicar bodas es una pista de patinaje, genial para las parejas que disfrutan de esta disciplina y que quieran añadir chispa a su boda con unos patines puestos.

Recreando una estética del norte de Europa, a base de telas, lana, madera y estampados recargados, el estilo nórdico es un complemento genial para el invierno con un gran abanico de posibilidades en cuanto a decoración.

Y, para terminar, el invierno es maravilloso para construir una atmósfera temática inspirada en el estilo gótico. La mayoría de películas de misterio y terror ambientadas en otras épocas tienen como protagonistas el invierno y una edificación de corte gótico. Este contexto es perfecto para concebir una boda que beba de estas peculiaridades. Para ello, los trajes de época victoriana, el color negro, las velas, los pianos de cola, las chimeneas, las alfombras, las estanterías con libros, las máquinas de escribir y demás elementos son geniales para decorar una boda de estas características.

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