Peligro de crisis diplomática: el príncipe Harry quiere invitar a Obama a su boda

Peligro de crisis diplomática: el príncipe Harry quiere invitar a Obama a su boda

Una simple invitación, propiciada por la amistad entre el príncipe Harry y la familia Obama, puede ocasionar una crisis diplomática con Estados Unidos.

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La primera polémica de la boda entre el príncipe Harry y Meghan Markle ya está servida, y eso que todavía estamos en diciembre, a solo un mes desde que se supo la noticia del compromiso. Según el tabloide británico The Sun, motivo no es otro que la lista de invitados, y en concreto dos nombres: Barack y Michelle Obama.

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Foto: Cordon Press

Una amistad muy especial

El príncipe Harry es gran amigo del expresidente y de la exprimera dama. La chispa de esta relación surgió en los Invictus Games, unos juegos destinados a los veteranos enfermos y heridos que el propio príncipe se ha encargado de crear. Los Obama han sido fieles seguidores y colaboradores de la organización, y la amistad que surgió con el príncipe Harry se ha mantenido desde entonces.

Barack Obama y el príncipe Harry también comparten multitud de ideas políticas, por lo que su afinidad se ha ido estrechando aún más, desarrollando una especial relación. De hecho, el expresidente fue uno de los primeros en felicitar a la pareja a través de Twitter con un emotivo mensaje.

El peligro institucional

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A pesar de las buenas intenciones del príncipe Harry y Meghan Markle (esta última también mantiene una buena relación con los Obama), el Gobierno británico no ve con buenos ojos esta invitación y quiere impedir que esta finalmente se lleve a cabo. El motivo no es otro que la figura de Donald Trump, actual Presidente de los Estados Unidos. De momento, Trump no ha sido invitado a la boda y, teniendo en cuenta la forma de ser del Presidente, consideraría una ofensa la presencia de los Obama en el acontecimiento del año si no está él también.

Desde el número 10 de Downing Street consideran un riesgo diplomático que los Obama acudan a un enlace tan importante en el que no figure el presidente del país más poderoso del mundo, más aún cuando no se ha producido la primera reunión entre Donald Trump y la Reina Isabel II. “Trump podría reaccionar mal si su predecesor acude a una boda real antes de que él tenga oportunidad de conocer a la Reina”, ha comunicado una fuente del Gobierno de Theresa May a The Sun.

Pero, si bien es cierto que el Gobierno británico puede opinar sobre esa lista de invitados, es el Palacio de Buckingham el único que puede tomar la decisión final, pues las bodas reales no son un asunto de gobierno.

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Malas relaciones entre Reino Unido y Donald Trump

Donald Trump no es especialista en hacer amigos y en Reino Unido no mantiene sus mejores relaciones. Para empezar, Meghan Markle siempre ha apoyado las candidaturas de los Obama, mientras que tildó a Trump de misógino durante su campaña, hasta el punto de mencionar que se quedaría a vivir en su Canadá natal si salía elegido Presidente. Después, Meghan entrevistó a Ivanka Trump, hija del mandatario, para su blog The Tig.

Por su parte, el príncipe Harry no ha recibido ninguna crítica por parte de Donald Trump, pero su madre, la que fuera princesa de Gales, no se salvó del impacto del Presidente. Aunque él lo ha negado todo, muchos periódicos hablaron del insistente cortejo que el actual Presidente ejerció sobre Diana, la cual se sintió acosada tras recibir incansables peticiones y regalos. Tiempo después, Trump la incluyó en la lista de las mujeres con las que le gustaría haberse acostado, además de confesar en su libro The Art of the Comeback que “solo tengo un arrepentimiento en el apartado de mujeres: que nunca tuve la oportunidad de conquistar a Lady Diana Spencer”. Tiempo después, el magnate bromeó diciendo que se habría acostado con ella si antes le hubiera hecho una prueba de V.I.H. El príncipe Harry quizá no le tenga en muy alta estima.

El viaje previsto para 2018, al que ya se había negado el alcalde de Londres, Sadiq Khan,  también se ha considerado un asunto “de trabajo” y no “de Estado” para evitar fotografías entre Trump y la Reina Isabel II. Por otro lado, dos millones de británicos firmaron una petición para que el magnate no interviniera en el Parlamento.

El actual Gobierno británico tampoco puede presumir de buenas relaciones con Trump. El enfrentamiento con Theresa May, Primera Ministra británica, a raíz de un vídeo de la extrema derecha británica compartido por el Presidente provocó una pelea dialéctica en Twitter entre los dos máximos dirigentes. La crítica de May por el gesto de Trump llevó al siguiente mensaje del inquilino de la Casa Blanca: “Theresa May, no te preocupes por mí, preocúpate por el destructivo terrorismo radical islámico que tiene lugar dentro del Reino Unido. ¡Nosotros estamos bien!”

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